Fernando Chenard Piña y su sacrificio por la Revolución

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ACN - Cuba
Mando Arreola | Foto: Ecured
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01 Febrero 2026

   Fernando Chenard Piña nació el 4 de febrero de 1919 y su entrega y sacrificio por la Revolución representa a todo lo que estuvo dispuesto la generación del Centenario por materializar el sueño de una nueva Cuba.

   De familia de nivel medio, casi adolescente se independiza por discrepancias políticas con su padre y se convierte en fotógrafo y periodista, profesiones desde las cuales defendió ideas revolucionarias que lo llevaron a participar en el asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba.

   A los 20 años, organiza el Sindicato de Obreros y Empleados del Comercio de Víveres al Detalle y sus Anexos, milita en el Partido Unión Revolucionaria Comunista y ejerce como director, administrador, reportero y redactor de El Dependiente.

   En 1944 renuncia al ya entonces Partido Socialista Popular. Monta un taller y laboratorio, se hace fotógrafo de prensa por cuenta propia y se incorpora al Partido Ortodoxo en 1948, a la vez que atiende una hora radial con Juan Manuel Márquez.

   A la muerte de Eduardo Chibás conoce y se vincula con Fidel Castro en sus denuncias del gansterismo y de la corrupción del gobierno de Carlos Prío Socarrás.

   El mismo día del golpe del 10 de marzo de 1952, a cargo del dictador Fulgencio Batista, lo detienen junto a decenas de ortodoxos.

   En su función profesional recoge constancia gráfica de protestas contra desmanes de la dictadura, entre ellas la agresión de batistianos a una manifestación que condenaba al régimen de facto.

   Sus fotos ilustran la denuncia de Fidel en la revista Bohemia el 8 de febrero de 1953.

   Chenard forma parte del grupo inicial del movimiento revolucionario creado por el joven abogado, al encabezar la célula de la barriada de La Ceiba.

   Ese núcleo inicial reúne a otros seguidores del líder revolucionario como Gildo Miguel Fleitas y los hermanos Virginio Gómez Reyes y Manuel Gómez Reyes, Pedro Marrero, Giraldo Córdova Cardín, Francisco González, Eduardo Montano y Mario Chanes. Con ellos participa en las actividades y adiestramiento militar de cara al asalto a la segunda fortaleza militar cubana.

   Ante la escasez de dinero para adquirir armas con las que se pudiera ejecutar ese proyecto, vende todos sus equipos fotográficos y lo recaudado -mil pesos-, los entrega a Fidel.

   El modo en que lo hicieron reflejó la calidad moral de esos jóvenes luchadores, con razón llamados la “Generación del Centenario de José Martí”.

   A los 34 de años, Chenard hizo certera la frase de que “morir por la patria es vivir”.

   Dispuesta la movilización para Oriente a fin de atacar el "Moncada", el 26 de julio de 1953, Chenard conduce un auto Dogde en el que transporta hacia Santiago de Cuba a los hermanos Gómez, a Córdova y a Montano; se aloja junto a ellos en la casa de tránsito de Celda 8, y se concentra a medianoche del 25 y 26 de julio en la Granjita Siboney.

   La misión de ese grupo consistía en penetrar a la fortaleza por la posta 3.

   Una vez fracasada la acción, cuando Fidel da la orden de retirada le encomienda a Chenard que la trasmita a Abel Santamaría, quien se hallaba en el hospital, pero no puede cumplirla, porque lo apresan.

   Conducido al cuartel, lo torturan y asesinan ese mismo día, al igual que a cinco de los ocho compañeros de célula que hicieron el viaje a Oriente: Marrero, Fleitas, Córdoba y los hermanos Gómez.

   Fernando Chenard Piña integró aquella histórica Generación que tomó el cielo por asalto, cuando parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario.

   El monumento de recordación ubicado en la carretera de la Granjita Siboney hasta Santiago de Cuba y que el combatiente comparte con Marcos Martí y Elpidio Sosa, es horizontal, pegado a la tierra en referencia a su cercanía con la población y denota el espíritu con que aquellos jóvenes acometieron la lucha por una Cuba libre y soberana. 


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