Estudiantes de enseñanza artística: sin detenerse ante los cambios (+Fotos)

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ACN - Cuba
Dianelis Díaz Bueno | Fotos: Lorenzo Crespo Silveira
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21 Abril 2026

  Cuando se entra a la Casa de la Cultura Rubén López Sabariego, de la ciudad de Guantánamo, los acordes de un piano son el paisaje sonoro habitual, una estampa cotidiana.

   La descentralización de la enseñanza artística de 383 estudiantes, ante la escasez de combustible, trasladó las aulas a esos espacios, y lo que podría ser un obstáculo, se convierte en un encuentro más cercano con la cultura.

   Así lo expresa Mario Alejandro Dupuy Verá, de segundo año de música de la Escuela de Instructores de Arte quien, con los dedos sobre el teclado, refiere que el piano está muy bien, un poco mejor que el de la escuela, y suelta una sonrisa, mientras sus manos recorren las notas de un tumbao cubano que su profesor René le enseña.

   Para él, la Casa de la Cultura, más cerca de su casa que la escuela, se ha convertido en un escenario ideal en medio de las limitaciones con el transporte.

   En su hogar no dispone de un piano, pero eso no frena su constancia: “estudio solfeo para no cesar en el estudio” y reconoce que las clases han disminuido en cantidad, pero no en esencia.

   “Aquí recibo lecciones de técnica vocal, y aprendo tumbao cubano, no sabía ninguna, en la escuela daba obras clásicas como Beethoven. Aquí la música es más enérgica, más de Cuba, por eso la prefiero, explica y muestra cómo el cambio de escenario también ha diversificado su formación”.

   Su amor por la música es un camino que comenzó temprano, en quinto grado en la Escuela de Música Antonia Luisa Cabal, y que continúa ahora en Instructores de Arte.

   “Me encanta”, dice riendo, con la emoción de quien ya visualiza su futuro: “cuando me gradúe seré profesor o músico profesional”. No hay duda en su voz, solo la certeza de quien ha encontrado su lugar.

   Cuando no está en la Casa de Cultura, se traslada a pocas cuadras, al hogar de su profesor Pedrito Caverdós, el cual posee instrumentos únicos como el “caverchelo”, una fusión de marímbula y guayo. "Allí damos clases prácticas con sus instrumentos, él está más cómodo así”, cuenta Mario, y describe una red de apoyo que se fortalece fuera de los muros tradicionales.

   A unos metros, Yeily Yelena Carrión Navarro, de primer año de Danza, toma un respiro tras su clase de Historia Contemporánea. Hace un mes, su formación también se mudó a este recinto y reconoce que no es lo mismo que la escuela, en donde el conjunto de asignaturas resulta mayor; "solo somos dos del municipio de Guantánamo”, admite, pero lo dice como un dato, no como un lamento.

   Ella y su compañero aprovechan los martes y jueves para recibir su formación educativa y lo complementan cada miércoles, desde las 8:30 am hasta el mediodía, para recibir preparación física y técnica, y aunque el resto de sus compañeros estén en otros municipios, Yeily mantiene el contacto y la convicción intacta.

   Ambos, provenientes de especialidades distintas, coinciden en un mismo sentir: la enseñanza artística no se puede detener, ellos eligieron este camino, les apasiona y, sin importar las condiciones, seguirán apostando por él, una determinación que une sus voces y sus realidades en medio de este nuevo contexto.

   Ena Márquez Silveira, coordinadora provincial de la carrera de Instructores de Arte, también es optimista con el cambio, explica que aun con la complejidad que vivimos, los estudiantes asisten, porque aman su carrera, y para los profesores constituye gran satisfacción.

   Señaló que los de Teatro asisten al Centro Provincial de Casas de Cultura, allí reciben asignaturas de diseño de actuación; otros años de Danza, asisten a la sede de la compañía folclórica Babul donde le imparten cantos y toques yoruba, y la asignatura de folclor; mientras los de Artes Plásticas y Música asisten a la Casa de Cultura.

   "Con los 71 estudiantes internos, se crearon aulas alternativas, reciben las básicas de la especialidad en esos recintos, les imparten talleres de apreciación y creación y también participan en las actividades comunitarias con promotores e instructores de arte", destaca, y añade que creían que no se podría lograr la adaptación, pero se pudo.

   “Pensamos cerrar el curso como está indicado, con las medidas tomadas. A partir de la última semana transitarán por todas las asignaturas de la especialidad que no han impartido clases para evaluar y cerrar materias de talleres, en tanto que las de formación general continúan las que tienen examen final.

   Seguiremos con el proceso porque somos una familia, con una escuela donde podemos formar y donde tanto padres como estudiantes apuestan por la enseñanza artística guantanamera", concluyó.


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