¿Estas son horas de venir?

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ACN - Cuba
Osvaldo Rojas Garay / Foto: Tomada de Internet
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09 Octubre 2026

   El Comandante Ernesto Che Guevara sentía una profunda devoción por el ajedrez, aún en las condiciones más difíciles o en cumplimiento de alguna tarea, sin descuidar la excepcional disciplina con que asumía sus responsabilidades, siempre encontró un momento para mover las piezas en el tablero escaqueado.

   En 1964, por ejemplo, los ajedrecistas de México y Cuba efectuaron un tope amistoso que contó de dos partes.

   La primera se desarrolló en la capital del país de los aztecas que finalizó con el triunfo de los cubanos, siete puntos a cinco, mientras que la segunda parte transcurrió en Cuba, en el hotel Habana Libre, los días 21 y 24 de mayo de 1964, con otro triunfo de los locales que acumularon nueve y media unidades por seis y media los visitantes.

   El match entre mexicanos y cubanos duró tres días, pero la estancia de los aztecas se prolongó, por lo que aprovecharon esa oportunidad para visitar diferentes lugares en La Habana; así como Varadero, Santiago de Cuba y Camagüey.

   En este último territorio, el 29 de mayo de 1964, los visitantes dieron una exhibición de simultáneas en la cual cada jugador se enfrentó a unos 25 rivales.

   El Guerrillero Heroico, quien se encontraba cortando caña lejos del lugar, participó en la mencionada simultánea.

   Con la puntualidad que lo caracterizaba el Che se las arregló para estar a tiempo a la hora señalada para el comienzo del evento que era a las 8:30.

   Pero el difunto MI Eleazar Jíménez –por aquel entonces nuestra principal figura en el mundo de las 64 casillas- y otros compañeros se demoraron y llegaron a las 9 al lugar.

   Cuando arribaron el Che estaba en la puerta y les dijo: «¿Estas son horas de venir? He viajado 140 kilómetros y pude llegar a la hora exacta y ustedes, que estaban aquí han hecho esperar media hora a todo el mundo».

LE GANÓ AL CAMPEÓN MEXICANO

   Esa noche el Comandante Guevara derrotó a Armando Acevedo, campeón de México, un jugador que integró el equipo a las Olimpiadas de La Habana, 1966, y Siegen, 1970.

   Sobre este cotejo jugado en la simultánea desarrollada en la ciudad de los tinajones contaría Acevedo, quien después se convirtió en Maestro FIDE (MF): «Nunca tuve la intención de darle un tratamiento especial al Che Guevara ya sea para ganar la partida o para "no ganarla", cometí varios errores "increíbles" para un simultaneísta, sobre todo al empezar la exhibición; el Che jugó bien y ganó esa partida».

   Después de que acabó la exhibición de simultáneas, recordaría posteriormente Acevedo: «se me acercaron unos compañeros cubanos a "darme las gracias" por la partida que acababa de jugar y perder contra el Che. ¡Creían que me había dejado ganar!». (Osvaldo Rojas Garay, ACN)


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