El icónico jonrón de Agustín Marquetti

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ACN - Cuba
Osvaldo Rojas Garay | Fotos: Ecured
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17 Enero 2026

En los certámenes beisboleros surgidos después del 14 de enero de 1962, muchos batazos de cuatro esquinas pararon las graderías y convirtieron a los estadios en un manicomio, son de esas conexiones que perduran en el tiempo y se trasmiten de generación en generación como si hubieran ocurrido ayer mismo.

   Entre esos batazos espectaculares es imposible dejar de mencionar el de Agustín Marquetti Moinelo, frente al veloz Rogelio García Alonso, el 19 de enero de 1986, hace 40 años, en el estadio Latinoamericano, un jonrón icónico en nuestra pelota.

   Fue en el epílogo de la versión 25 de los campeonatos nacionales, el primero en el que comenzaron a realizarse los play off, aunque con anterioridad series extras para decidir el lugar de honor, pero se trataba de torneos en los cuales se empleó el sistema de todos contra todos y al finalizar dos equipos igualados en la cima se acudió a esos duelos para definir el ganador del título.

   Sucedió en 1963 cuando Industriales y Orientales concluyeron empatados con 16 y 14 y los giraldillos salieron airosos en dos de los tres choques adicionales y Azucareros frente a Mineros, enfrentamiento en que se impusieron los representantes de la antigua provincia las Villas, también por dos triunfos a uno, en 1972.

   En la temporada de 1985-1986, la serie quedó dividida en dos zonas: occidental y oriental y los ocupantes de las dos primeras posiciones en cada apartado avanzaron a una final cuadrangular.

   De esta manera, Industriales y Vegueros se agenciaron los boletos de occidente y Villa Clara y Santiago de Cuba encabezaron la tabla de posiciones en la llave oriental.

   En la final entre estos cuatro planteles, los dirigidos por Pedro Chávez llegaron invictos en cinco salidas al terreno, mientras los Vegueros piloteados por Jorge Fuentes arribaron al partido que definía el cetro con balance de cuatro y uno. 

   El juego iba empatado a cinco carreras en el cierre de la duodécima entrada, en la que el «Ciclón de Ovas» silenció por la vía de los strikes a Lázaro Vargas, luego permitió jit de Javier Méndez al bosque derecho y ponchó al peligroso Pedro Medina, para poner el inning a punto de mate.

   Entonces vino a empuñar el aluminio el toletero de Alquízar, quien rechazó con fuerza un lanzamiento del vueltabajero que sobrepasó las vallas del jardín derecho para dejar al campo a Vegueros, 7 a 5, y terminar una sequía de gallardetes de los giraldillos que se prolongó durante 13 años desde 1973, solo superada por los casi 16 que llevan sin imponerse los ahora llamados Leones de la capital, desde que vencieron a Villa Clara en la contienda de 2009-2010.

   «Ese día fui el pelotero más feliz de Cuba y ese jonrón no es mío, es de los industrialistas», confesó años más tarde el otrora inicialista de los equipos nacionales en una entrevista.

   No solo el batazo de vuelta completa de Marquetti quedó para la historia por haberle proporcionado a Industriales su sexto gallardete, con el Coloso del Cerro abarrotado, sino también el gesto del desaparecido torpedero Giraldo González Arango, cuando le dio la mano a Don Agustín, mientras éste le daba la vuelta al cuadro, quedó como un símbolo de caballerosidad.

   Curiosamente, por esas coincidencias de la vida, Giraldo dejó de existir víctima de la COVID-19, el 28 de agosto de 2021, día en que el más famoso número 40 del béisbol cubano cumplió 75 años.

   Tanta fue la euforia que desencadenó el lapidario bambinazo que a Marquetti le resultó difícil llegar a home. La gente lo cargaba, pisó la antesala y lo volvieron a cargar hasta que finalmente pisó el home.

   El jonronero aprendió muy bien la lección cuando en los inicios de su periplo por las series nacionales en un partido contra Occidentales disparó jit en el noveno capítulo para decidir, pero con la emoción, no llegó al primer cojín, el equipo adversario reclamó y lo pusieron out.

   En cuanto a Rogelio García, el perdedor en función de relevo, desafortunadamente era la segunda ocasión que perdía por un cuadrangular en la disputa de un título beisbolero en el estadio Latinoamericano, pues el 25 de mayo de 1978, otro de los grandes toleteros de nuestra pelota el fallecido Pedro José Rodríguez Jiménez decidió a favor de Las Villas la cuarta Serie Selectiva a costa de un lanzamiento del supersónico monticulista.

   Esa es una cruz sobre el estelar exserpentinero, sin embargo, muchos olvidan que, con el traje de Vegueros, archivó tres de las sonrisas que le dieron el gallardete a los vueltabajeros en la final de 1987, proeza que repitió en 1988.

   Internacionalmente se impuso en los desafíos que decidieron tres Copas Intercontinentales, en 1979, 1983 y 1987, en la de Amberes, Bélgica, en 1983, se dio el lujo de ponchar en el juego decisivo a Mark McGwire, quien disparó 583 batazos de vuelta completa en las Grandes Ligas. Ese mismo año ganó el desafío que le permitió a Cuba colgarse la medalla de oro por cuarta ocasión en forma sucesiva en los Juegos Panamericanos de Caracas 1983.

   Mucho antes de morir, el 13 de febrero de 2021, Pedro José Rodríguez, con su proverbial modestia y humildad, me dijo: «Rogelio tuvo la mala suerte de que Marquetti y yo le decidiéramos campeonatos en el Latinoamericano, mas sobran los dedos de una mano para contar los lanzadores que se pueden comparar con él…, cuando estaba bien era imbateable. Yo le di varios jonrones en mi carrera; pero nadie ha sacado la cuenta de las tantas veces que me ponchó».


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