El día en que Junco abrió una nueva era en las series nacionales

Compartir

ACN - Cuba
Osvaldo Rojas Garay
640
25 Enero 2026

  Cuando el 27 de enero de 1996, a las 6:22 de la tarde, –hace 30 años-, el matancero Lázaro Junco Nenínger desapareció la pelota en el estadio Victoria de Girón, se inauguró una nueva era en el béisbol cubano: la de los 400 jonrones.

   Aquel sábado, el recio toletero rechazó con fuerza un envío de Alberto Pavón, de la Isla de la juventud, con las bases vacías en el octavo inning, para abrir un selecto club que en el principal pasatiempo nacional solo cuenta con otros dos bateadores excepcionales: Orestes Kindelán Olivares y Omar Linares Izquierdo.

 

   Para mayor felicidad del protagonista de la hazaña, los yumurinos ganaron ese choque, cinco carreras por dos, después de haber salido airosos en el primer encuentro de la jornada por nocao de 14 por cuatro, con la sonrisa 233 del fallecido zurdo Jorge Luis Valdés Berrier, máximo triunfador en ese entonces en la pelota criolla.

   En la misma instalación, el 4 de febrero de 1979, también en el octavo capítulo, pero con un corredor a bordo, Junco se había apuntado su primer vuelacerca en series nacionales ante el tirador santiaguero Orlando Figueredo.

   Una breve cronología de los antecedentes de este suceso nos lleva a recordar que fue Raúl Díaz de Quesada (Orientales), el autor del primer batazo de vuelta completa en estos torneos, a costa de un lanzamiento de Franklin Aspillaga (Habana), el 17 de enero de 1962.

   Correspondió al difunto Armando Capiró Laferté erigirse como el primer jugador en botar 100 veces la bola en los clásicos beisboleros de casa, cuando el 16 de marzo de 1977, defendiendo la franela de El Habana en la III Serie Selectiva, le disparó un cuadrangular al derecho avileño Manuel Álvarez, en ese momento integrante del cuerpo de pitcheo de Camagüeyanos, en el estadio José Ramón Cepero.

   Por coincidencia, ese mismo día, en el estadio Victoria de Girón, Wilfredo Sánchez se convirtió en el primer jugador en disparar 1000 hits en la pelota que se juega en Cuba desde 1962, frente a un envío de Nicolás Águila, del equipo Las Villas.

   Transcurridos poco más de tres años, Antonio Nicolás Muñoz Hernández, el extraordinario pelotero que el avezado entrenador Pedro Natilla Jiménez había descubierto en el Escambray, abrió el club de los 200, el 3 de febrero de 1981, contra el santiaguero Jorge Suárez, en el «Guillermón Moncada», a la altura del octavo inning con uno en circulación.

   También fue Muñoz el primero en llegar a los 300, en el «Mártires de Cabaiguán», a las 4 y 27 de la tarde del sábado 19 de abril de 1986, frente a un envío del derecho Pedro Luis Palma, en el segundo capítulo del choque de cierre de un doble programa entre Las Villas y Mineros, sin corredores en bases.

   El Gigante del Escambray lideró durante buen tiempo en solitario este casillero hasta que el 2 de febrero de 1994, en el «Cristóbal Labra” contra la Isla de la Juventud, Lázaro Junco empató con Muñoz al conectarle el jonrón 370 de su trayectoria a Jorge Smith en el quinto episodio, con un par de compañeros en las bases.

   Al igualar la primacía del Ídolo de Condado, el gran jonronero oriundo de Limonar declaró: «Para mí significa mucho compartir una marca con uno de los mejores bateadores que ha dado nuestra pelota. Muñoz es un ejemplo de tesón, de disciplina, y también de compañerismo, pues siempre me aconsejó cómo hacer mejor las cosas».

   Pasada una semana, el 9 de febrero de 1994, Junco rompió el abrazo, al sacarle la pelota del estadio Victoria de Girón al desaparecido lanzador capitalino Luis Felipe Díaz, para irse uno por encima de uno de los más grandes bateadores zurdos de los campeonatos nacionales.

   Así asumió el mando en este importante departamento y, en enero de 1996, fue el primero en inscribirse en la prestigiosa lista, en la que ingresó el 29 de enero de 1997, el santiaguero Orestes Kindelán Olivares, el hombre que a la postre le arrebató el liderato histórico en este importante departamento, frente a un lanzamiento del relevista guantanamero Andrés Riveaux en el «Van Troi», en un desafío en el cual las Avispas picaron a los del Guaso, 9 carreras a 6.

   Ya en el otoño de su brillante carrera se incorporó el tercer miembro de la selecta relación, el vueltabajero Omar Linares Izquierdo, quien completó las cuatro centenas de bambinazos el 10 de febrero de 2002 contra un tirador de nombre bien raro: Salatiel Fonseca, en un tope celebrado en el «Mártires de Barbados», donde su equipo se llevó la victoria, 13 a 5.

   Finalmente, Kindelán sobrepasó a Junco y culminó su carrera con 487 jonrones, mientras que el matancero terminó con 405 y Linares acumuló 404.

   El más próximo a hacerle compañía a este trío es el Gallo Mayor, Frederich Cepeda Cruz, quien hasta el 29 de diciembre pasado acumulaba 386 películas de cuatro esquinas, pero habría que ver los planes del espirituano en el béisbol cubano, pues se trata de un jugador que suma 27 temporadas y el 8 de abril cumplirá 46 años de edad.

   De no ser él, pienso que pasarán muchos años para que algún bateador llegue a la ansiada cifra en una pelota en la que a las nuevas estrellas les cuesta mantenerse durante tantas campañas, unos porque emigran y otros cumplen contratos en el exterior, un caso es el de Alfredo Despaigne Rodríguez, quien atesoraba 294 estacazos de cuatro esquinas en las series nacionales y en la liga profesional de Japón despachó 184 vuelacercas.   

 PREDILECCIÓN POR EL 27

   Nunca se lo pregunté. Mas, no hay duda de que el nativo de Limonar sentía predilección por el 27, cuando se trataba de conectar bambinazos marcados, pues un 27 de marzo de 1984 le desapareció la pelota en el estadio Victoria de Girón al capitalino Lázaro de la Torre, para redondear el centenar de cuadrangulares en series nacionales.

   El 27 de abril de 1991 completó los 300 palos de vuelta entera contra un lanzamiento de José Ibar, en el mismo parque. Y el 27 de enero de 1996, igualmente en el «Victoria de Girón, abrió el club de los 400 y, además, en la contienda de 1992-1993 encabezó a los jonroneros con 27 despedidas a Lola y en las 18 series en que intervino conectó 27 triples


© 2026 Agencia Cubana de Noticias. Prohibida la reproducción parcial o total de este contenido si no es suscriptor editorial