Eduardo Chibás, la prédica que dio frutos

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ACN - Cuba
María de las Nieves Galá
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15 Agosto 2026

   El 16 de agosto de 1951 fallece en La Habana Eduardo René Chibás, como consecuencia del disparo que se realizó en el abdomen el 5 del propio mes, ante los micrófonos de la emisora CMQ, avergonzado por no haber podido encontrar las pruebas de la acusación que hizo contra la corrupción de un ministro del gobierno reinante.  

   “Este es mi último aldabonazo”, así diría.  

   Según recoge la historia, su sepelio se convirtió en una gran manifestación de duelo popular. Hombres y mujeres lloraron su partida.    

    Con su muerte, los cubanos perdían la esperanza en lograr un gobierno digno y los miles de jóvenes que seguían a Chibás lo tendrían como bandera de lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista. 

   Había nacido el 26 de agosto de 1907 en Santiago de Cuba, y desde estudiante mostró su posición antimperialista y cívica. Tenía tan solo 17 años cuando ingresó a la Universidad de La Habana para estudiar Derecho, y por su proyección formó parte del Directorio Estudiantil Universitario.

   En esa época fue relevante su participación en la manifestación que exigió la libertad de Julio Antonio Mella. Resultó detenido, y se enfrentó a los uniformados. Por sus actividades en contra de la prórroga de poderes impuesta por Gerardo Machado fue expulsado del alto centro de estudios. 

   Quienes lo conocieron lo distinguieron como un notable orador, que sabía llegar al corazón de sus interlocutores, puesto al lado de las clases más humildes y un consecuente luchador contra la corrupción y los lacayos de turno. 

   En 1938, Chibás ingresó en el entonces recién reestructurado Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), pero ante la corrupción y la falta de moral del autenticismo, en 1947 se separó de esa organización y creó el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) bajo la consigna “Vergüenza contra Dinero”, el cual sirvió de elemento aglutinador de grandes sectores del pueblo.

   Fue en su programa radial en la CMQ, donde acusó de malversador a Aureliano Sánchez Arango, ministro de Educación del gobierno, quien lo emplazó para que lo demostrara.  

   Ante la imposibilidad de presentar las pruebas, Chibás se suicidó.

   En los jóvenes de la llamada Generación del Centenario, que nació tras el golpe de Estado de Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952, el líder ortodoxo dejó una profunda huella. Así lo reconoció el Comandante en Jefe Fidel Castro el 16 de enero de 1959, a pocos días del triunfo de la Revolución, cuando acudió al Cementerio de Colón, para rendir tributo ante la tumba de Chibás.

   “Entre los jóvenes que seguían a Chibás se reclutaron principalmente nuestros combatientes.  Si no hubiese existido aquella juventud, si no hubiese existido aquella prédica, si no se hubiese sembrado aquella semilla, el 26 de julio no hubiese sido posible.  El 26 de julio fue, pues, la continuación de la obra de Chibás, el cultivo de la semilla que él sembró en nuestro pueblo”. 

   En su vehemente discurso, Fidel subraya: “Tu causa, tu ideal, dejó de ser la causa y la idea de un Partido, para convertirse en la causa, en la idea y en la ilusión de todo un pueblo”.


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