Cuba socialista, vocero leal de las causas más justas

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ACN - Cuba
Aída Quintero Dip
206
16 Abril 2026

  Una historia de puro amor patrio que conmovió al pueblo y recorrió la geografía cubana en los años fundacionales de la Revolución, la protagonizó el joven artillero Eduardo García Delgado, quien escribió con su sangre el nombre de Fidel, casi moribundo a causa del vil ataque a varios aeropuertos cubanos por la aviación mercenaria, en los preludios de la invasión por Playa Girón.

   Hechos de heroísmo y lealtad al proceso emancipador de la Cuba abundan en esos tiempos iniciales de duro bregar por mantener invicta la gesta victoriosa del primero de enero de 1959, pero aquel episodio, que se estudiaba hasta en las escuelas de la enseñanza primaria, dejó un legado imperecedero en el alma del país, al mostrar el arrojo de una nación en defensa de su soberanía, reflejado en uno de sus hijos.

   Ante el temor y recelo del triunfo revolucionario, el gobierno de los Estados Unidos contaba en abril de 1961 con aproximadamente mil 500 mercenarios, organizados y entrenados por la Agencia Central de Inteligencia y el Pentágono en bases situadas en sus territorios y de América Central, para arremeter contra la mayor de las Antillas, como parte de un plan de acciones encubiertas.

   Como consecuencia de esa hostilidad, al amanecer del 15 de abril, tres escuadras de aviones estadounidenses tripulados por mercenarios, sin previa declaración de guerra y con insignias cubanas, para aparentar una rebelión interna, atacaron sorpresivamente.

   Una de estas, integrada por tres B-26, nombrada Puma, bombardeó y ametralló el aeropuerto y base militar de la fuerza aérea de Ciudad Libertad, en La Habana; otra también de tres aviones, nombrada Linda, la base de San Antonio de los Baños, y la tercera, llamada Gorila, con dos aviones, todos B-26, el aeropuerto de la oriental ciudad de Santiago de Cuba.

   De forma simultánea ocurrieron los ataques minutos antes de las seis de la mañana. La Escuadra que bombardeó a Ciudad Libertad encontró un fuego antiaéreo tan nutrido, que algunos pilotos descargaron sus ametralladores en áreas cercanas a la base.

   Los resultados de esa criminal acción proporcionaron daños materiales considerables con la rotura total o parcial de algunos aparatos. Y la secuela más dolorosa: 53 heridos y siete muertos, entre ellos, Eduardo García Delgado, un ejemplo de respeto y admiración por Fidel que caló en las nuevas generaciones.

   El 16 de abril en acto multitudinario, en la esquina de 23 y 12, del Vedado capitalino cerca del Cementerio de Colón, en las honras fúnebres de las víctimas del bombardeo, y en vísperas de la invasión mercenaria por Playa Girón, el Comandante en Jefe Fidel Castro proclamó el Carácter Socialista de la Revolución cubana y declaró a la nación en estado de alerta.

   “Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba”, expresó Fidel ante un enardecido auditorio.

   El máximo líder prosiguió: “Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!

   “¡Y que esa Revolución socialista la defendemos con esos fusiles!; ¡y que esa Revolución socialista la defendemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores.

   “Y esa Revolución, esa Revolución no la defendemos con mercenarios; esa Revolución la defendemos con los hombres y las mujeres del pueblo”, resonó con una certeza que se ha preservado incólume en 67 años de soberanía plena.

   Emocionado el orador preguntó finalmente a los obreros y campesinos, hombres y mujeres humildes de la Patria: “¿Juran defender hasta la última gota de sangre esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes?”

   Unánime fue la respuesta, con los fusiles en alto; una imagen que pervive en la memoria de los hijos e hijas de este territorio y ha recorrido el mundo como expresión de una firme convicción y la legitimidad de salvaguardar a Cuba y su Revolución, que tanta sangre ha costado, a cualquier precio, incluso con la vida.

   La declaración del carácter socialista de la Revolución tiene jerarquía y una gran trascendencia histórica y simbólica; sella la decisión tomada el 16 de abril de 1961 por el Comandante en Jefe de exponer oficialmente esa condición, lo que marcó un punto de no retorno en la historia del país y su alineación con el bloque socialista durante la Guerra Fría.

   A partir de entonces priorizó el pueblo cubano la defensa de la Patria en su sentido más raigal y comprometido, ante lo que sería el preámbulo de una invasión armada por Playa Girón, la que resultó, en definitiva, la primera gran derrota del imperialismo yanqui en América.

   En el aniversario 15 de esa proeza y de la proclamación del carácter socialista de la Revolución, Fidel enunció: “La experiencia demuestra, sin embargo, que, pese a estos fabulosos medios puestos al servicio de la reacción, la subversión y el crimen, el imperialismo no puede detener la marcha victoriosa de los pueblos. Girón, Viet Nam, Laos, Cambodia, Guinea-Bissau, Mozambique, Angola y otros ejemplos similares, son pruebas irrebatibles de esta verdad.

   “Sin el socialismo, Cuba, aunque sin pretenderlo, no se habría convertido en ejemplo para muchas personas en el orbe y en el vocero leal y constante de las causas más justas”, manifestó en otro discurso al cumplirse 40 años de la memorable declaración.

   Ahora, a los 65 años de aquel hecho, debe reconocerse que bajo sagradas banderas se ha cuidado como la niña de los ojos la soberanía nacional, con la confianza y convicción de que ninguna amenaza, ataque, invasión o guerra económica podrá cambiar ni contener el rumbo escogido por este aguerrido pueblo.

   Es el legado del artífice de la declaración del carácter socialista de la Revolución y cuyas lecciones, bien aprendidas, esgrimen hoy los cubanos para ofrecer nuevos Girones a quienes intenten apropiarse de este archipiélago, con la seguridad de que solo recogerán el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perecen en la lucha, como advirtió el Mayor General Antonio Maceo Grajales.


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