Los especialistas le llamaron "Los Juegos de Cuba" por el excelso desempeño de los atletas de la Isla que, entre el 28 de febrero y el 14 de marzo de 1970, defendieron los colores patrios en la XI edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados por segunda ocasión en Panamá.
En esta oportunidad el estadio Revolución acogió la apertura oficial de la cita, en la cual vieron acción dos mil 096 atletas de 20 países, en 16 deportes y donde las delegaciones de México y Colombia también firmaron actuaciones de alcurnia para escoltar a la mayor de las Antillas en el medallero general por naciones.
Por deportes el béisbol obtuvo el séptimo triunfo en estas lides, con sobresalientes presentaciones de los serpentineros José Antonio Huelga y Santiago "Changa" Mederos, mientras el fútbol sorprendió con un título ganado en las oficinas, al comprobarse que el portero colombiano se desempeñaba en ligas profesionales (una violación al reglamento de la época), por lo que fue descalificado.
Refieren artículos históricos que Miguel Durañona desplazó en el salto alto al tres veces titular, el guatemalteco Teodoro Morales; Miguelina Cobián y Marlene Elejalde fueron las máximas figuras del atletismo con tres máximos premios, incluyendo el relevo 4 x 100 metros; y la gimnástica reapareció, después de su última convocatoria de Caracas 1959, ganando todas las medallas en ambos sexos.
Además, el boxeo obtuvo el primer lugar colectivo, con cinco medallas de oro, la lucha libre alcanzó preseas en las 10 divisiones y las pesas conquistaron 32 medallas- de 36 posibles- en una muestra de poderío que, hoy en día, hace extrañar los tiempos en que Cuba podía mayorear a placer en la disciplina de los "forzudos".
En la batalla por países este territorio antillano más que ganar gobernó con friolera de 98 doradas y 210 preseas de cualquier color, para aventajar por más de 50 oros a México (38 y 124) y Colombia (15 y 37).

Cuatro años después, en Santo Domingo 1974, el gobierno del entonces presidente Joaquín Balaguer asumía el primer gran compromiso del deporte en la República Dominicana, al acoger la versión 12 de los más antiguos juegos deportivos regionales de todo el mundo.
La esgrima y las pesas, disciplinas con amplio dominio histórico cubano, quedaron fuera del programa competitivo, siendo la ausencia de la halterofilia la que más afectó a Cuba por la cantidad de títulos que repartía. No obstante, la delegación de la isla copa el lugar cimero con 101 medallas de oro, 55 de plata y 35 de bronce.
Esta vez, el baloncesto masculino consigue un resultado inédito al subir a lo más alto del podio con destaque individual para Pedro Chappé, Alejandro Urgellés, Juan Roca, Ruperto Herrera y Miguel Calderón, al tiempo que el campo y pista atestiguaba los récords de Silvio Leonard y Alberto Juantorena.
Por su parte, la gimnasia artística se rendía ante la figura de Jorge Cuervo, quien dominó en todos los aparatos y el all around, con la única excepción del caballo con arzones.
Cuba volvió a dar demostración de supremacía regional al encabezar la tabla por países con más de un centenar de títulos y 191 preseas totales, por delante de México (26-82) y Venezuela (14-55).
Los Juegos de Panamá 1970 y Santo Domingo 1974 marcaron un punto de inflexión para Cuba: en ambos certámenes La Habana consolidó su hegemonía regional, proyectando a la nación como potencia mundial emergente en el deporte.
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