Camilo Cienfuegos y la nueva invasión a Occidente

Compartir

ACN - Cuba
Marta Gómez Ferrals | Foto: Perfecto Romero
692
19 Agosto 2025

   Al mando de la Columna No. 2 Antonio Maceo- integrada por unos 90 soldados- el Comandante Camilo Cienfuegos partió el 21 de agosto de 1958, del enclave El Salto, Sierra Maestra, con el objetivo de reforzar la ofensiva final del Ejército Rebelde llevando la insurrección armada hasta las provincias de Las Villas y Pinar del Río.

   A esta expedición hacia el Occidente del archipiélago se le sumaría días más tardes la Columna No. 8 Ciro Redondo, dirigida por el Comandante Ernesto Che Guevara, también desde la cordillera donde radicaba el estado mayor del ejército popular que había obtenido resonantes victorias en los últimos meses, durante la llamada ofensiva de verano llevada a cabo por el ejército de Fulgencio Batista.

   Camilo Cienfuegos cumplía tal misión después de haber mostrado pericia en su accionar de jefe guerrillero en los llanos del río Cauto y la del rechazo a la ofensiva contra el firme de la Sierra.

   Al iniciar el avance que cumplía una orden emitida por el Comandante en Jefe Fidel Castro ambos estrategas también rendirían tributo a la primera Invasión patriótica a Occidente, protagonizada por Antonio Maceo y Máximo Gómez, a fines del siglo XIX como parte de la Guerra Necesaria iniciada en 1895.

   Cientos de kilómetros atravesó en su recorrido la columna que homenajeaba al Titán de Bronce en un viaje que fuera casi infernal por desolados caminos de la sabana camagüeyana, tratando de evadir encontronazos con el ejército del dictador que impidieran su llegada a Las Villas, una región de mejores posibilidades para hacer fuerte el combate.

   Muy bien pensada estaba la contraofensiva estratégica diseñada por el jefe de la Revolución en momentos de gran avance de la lucha y el cambio de escenario geográfico implícito en el trayecto de la Invasión desafiaba al Ejército rebelde con nuevos retos en los que se crecieron y consagraron y aceleraron el triunfo de la Revolución en enero de 1959.

   La Columna 2 emprendió la marcha con el coraje que daba a sus integrantes una cierta veteranía en las montañas  y el armamento regular con su munición, provenientes de las 507 armas ocupadas al ejército de la tiranía durante su recién derrotada ofensiva.

   Atravesar Camagüey les impuso jornadas insoportables de hambre, perseguidos por una acechante aviación y fuerzas terrestres del enemigo en un territorio esencialmente llano, con suelos bajos que se anegaban con facilidad con las lluvias abundantes de esa temporada.

   Sobre el 7 de octubre al arribar al norte de Sancti Spíritus, en Las Villas,  Camilo reporta a Fidel sobre la odisea que significó la entrada y salida de Camagüey bajo dos ciclones y la hambruna que los asoló, por lo cual había besado la tierra villareña a su llegada. Esa jornada debieron retroceder a su anterior campamento por la crecida del río Jatibonico, el límite entre Camagüey y Las Villas.

   Fue un camino en el cual sufrieron bombardeos y ametrallamientos aéreos, en acoso constante de fuerzas superiores, de escaramuzas y combates, casi era imposible dormir o  comer, con los pies desechos por la interminable caminata, hasta que finalmente llegaron en firme el 14 de octubre a su objetivo y sintieron una alegría inmensa.

   Fidel ordena a Camilo esperar en Las Villas la llegada del Che, y una vez juntos actuar debido a que la situación política estaba allí complicada, según sus propios términos.

   “Se hace indispensable tu permanencia durante el tiempo necesario en la provincia para ayudarlo a establecerse sólidamente”, se resumía en el mensaje del Comandante en Jefe.

   Allí permanece el Señor de la Vanguardia y su tropa hasta fines de diciembre, cumpliendo tareas militares y políticas hasta que dirigiera la importante Batalla de Yaguajay, una de las decisivas en el triunfo de la Revolución, en las vísperas de enero del  59.

   Cuando se produce la fuga del país del dictador Fulgencio Batista,  elementos reaccionarios realizan una maniobra para tratar de evitar la victoria de los guerrilleros, pero Fidel ordenó continuar la ofensiva y también llamó al pueblo a decretar una huelga general revolucionaria. Así fracasaron los planes del enemigo con la participación de muchos cubanos.

   Apenas sacudiéndose el polvo del camino y con el olor fragoroso de los combates llegaron Camilo y Che a La Habana seguidamente, antecediendo a Fidel para preparar su arribo, desde la exitosa campaña de Oriente a Occidente.

   Fidel recorría el país en la Caravana de la Libertad y el pueblo aclamaba a los mambises de ese momento, quienes pudieron finalizar sus objetivos estratégicos.