Amado: de la literatura al cine brasileño y latinoamericano

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ACN - Cuba
Rubén Ricardo Infante | Fotos: Tomadas del sitio web del Festival de Cine de La Habana
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06 Octubre 2026

  La obra de un escritor pervive en las páginas de los libros y sostiene las historias de un país o una época; ese fue el caso del autor brasileño Jorge Amado (1912-2001), autor de importantes novelas en la literatura brasileña y continental.

   Amado fue también un destacado guionista para reconocidos filmes de la cinematografía del gigante sudamericano; y, justamente en su pasión por la escritura de guiones para cine, se vinculó con Cuba y con el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano (FINCL), en el cual presidió el jurado de ficción en la octava edición del evento.

   En esa oportunidad el autor recibió el Coral de Honor, premio honorífico instaurado por el certamen habanero para distinguir la obra, los aportes y la trascendencia de figuras del cine, la cultura y el pensamiento.

   A raíz de su visita a la mayor de las Antillas en ese año, se conservan declaraciones que ofreciera a la prensa, así como reseñas; en una de ellas, publicada en Tribuna del Festival, se expresa que “la literatura brasileña –y con ella la latinoamericana– necesitaba de escritores que, como Jorge Amado, recrearan y denunciaran la cruda realidad de su país enorme, violento y a veces olvidado. De la tierra reseca del nordeste, de los sertones desiertos, de las favelas condenadas al suplicio de una vida sin esperanza, nació una literatura vigorosa, una música valientemente alegre, un cine nacional y una cultura que es tesoro vivo de su pueblo”.

   La obra de Jorge Amado, su legado como guionista del cine brasileño y su relación con el Festival de Cine de La Habana, quedaría reflejado por siempre en la memoria de un evento que supo valorar su trascendencia para las letras de América Latina de su monumental legado, la fuerza de sus historias y el poder para contar la realidad.

   Entre los filmes en los cuales aportó su labor como guionista se encuentran: Gabriela, dirigida por Bruno Barreto que contó con la participación de Sonia Braga y Marcelo Mastroianni (1924-1996) en los roles protagónicos; y Tieta de Agreste de 1996, dirigido por Carlos Diegues (1940-2025) y también con la actuación de Braga.

   De él también es relevante su novela Doña Flor y sus dos maridos, que ha sido una pieza versionada al cine y la televisión y con una alta aceptación de público; la primera de las versiones cinematográficas —muy popular entre los cinéfilos cubanos— data de 1976 y fue dirigida por Bruno Barreto, incluyendo su reparto con la repitente Sonia Braga, José Wilker y Mauro Mendonca.

   La relación de Jorge Amado con el cine de su país resultó trascendente para la concepción de historias de gran vuelo y alcance narrativo; ya que sus guiones lograron mezclar el diseño de personajes de poderosos rasgos e historias marcadas por el amor y el deseo; al tiempo que ofrecía un fresco de la sociedad, la época, las tradiciones y la cultura de un país.

    En la dimensión del cine brasileño, su obra permanece como uno de los clásicos, llegando a trabajar con directores como Nelson Pereira Dos Santos (1928-2018), Carlos Diegues y Bruno Barreto, entre otros, configurando un diálogo permanente entre literatura y séptimo arte.

   La obra narrativa y cinematográfica de Amado, sin dudas, parte del legado cultural de Brasil; historias que constituyen punto de partida para otros acercamientos al cine, a la literatura y a personajes que buscan ser felices en medio de sus respectivas circunstancias.

   Cuando se aproxima la edición 47 del Festival de Cine de La Habana —el cual hará foco en la cinematografía brasileña— es oportuno volver a los autores, los filmes y los cineastas que han aportado al desarrollo de una filmografía, que se distingue por su calidad, diversidad y el gusto en el público.


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