La Habana, 19 oct (ACN) La Agencia Cubana de Noticias transmite hoy su Sección de efemérides por estos días sobre eminencias científicas de todos los tiempos.
Una obra que consagra la oftalmología pediátrica cubana
La Doctora en ciencia Teresita de Jesús Méndez Sánchez y su colectivo de autores merecieron el Premio de la Academia de Ciencias de Cuba 2025 por la obra sobre el desarrollo del servicio de oftalmología pediátrica y estrabismo del Instituto "Ramón Pando Ferrer".
El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente enfatizó el valor del texto, que documenta los resultados de sus principales líneas de investigación sobre ambliopía y estrabismo: conservación de las arterias ciliares, suturas ajustables, medición a partir del limbo en esotropías, cirugía mínimamente invasiva, inyección de toxina botulínica y trasplante de músculos extraoculares.
"El estrabismo no es un problema meramente cosmético", advirtió la especialista y subrayó su impacto en la visión binocular, la autoestima y la integración social de niños y adolescentes.
Méndez Sánchez lleva más de tres décadas dedicadas a la oftalmología.
Franco Carbón, una voz que no necesita ojos para ver
Francisco Rafael Carbón Yarizales (Banes, Holguín 1935-2014, Franco Carbón) la emisora que lleva el nombre de ese municipio holguinero lo acogió en una plaza de locutor desde 1954 hasta 1956 .
Al terminar el bachillerato en 1957, se trasladó a La Habana con el propósito de estudiar Medicina y en busca del sustento económico, trabajó de vendedor de seguros y luego en un banco, y en ese periodo le comunicaron que podía realizar la prueba para ser locutor, se presentó, la aprobó y también cursó estudios de Historia del Arte, en la Universidad de La Habana.
Sus colegas de Holguín resaltaron el hecho de que el 1ro. de agosto de 1966 entró como locutor en la prestigiosa emisora Radio Reloj, y dos años después, pasó a Radio Rebelde, donde se convertiría en una voz emblemática, se alejó de esta emisora solo el tiempo que estuvo en Radio Liberación, pero regresó para no dejarla hasta su jubilación.
Sin embargo, el programa "Así", de Radio Rebelde, lo consagró definitivamente, pues se convirtió en el locutor insigne de esta revista cultural, el "sonido cultural de Rebelde", con su voz mágica, cubanísima, irrepetible, y su manera fresca de comunicarse y de improvisar ayudaron a conformar un estilo que revolucionó la radio cubana .
Su capacidad de improvisación era legendaria. Frases como "Así, justo a tu gusto, ágil, sagaz, informativo" o "Cinco por cinco, las matemáticas en Así" se volvieron parte del imaginario colectivo de los cubanos. Su manera de presentar la música —"A be be a, de Suecia, Los Abba..."— era un espectáculo en sí mismo.
Franco Carbón padecía una enfermedad degenerativa que redujo su campo visual exclusivamente a los bordes exteriores de sus ojos, y eso solo le permitía ver el reloj, habitualmente colgado a un extremo de la pared de las cabinas.
Por eso decía con frecuencia la hora y construía con eso un juego de palabras: "Cinco minutos y serán las cinco, las cinco menos cinco, en Así" .
Un hombre que perdió la vista, pero nunca la visión; que no pudo leer un guion, pero improvisó los más hermosos; que no vio el reloj, pero construyó con él un juego de palabras que se volvió sello de identidad. Su historia es la prueba de que el talento, cuando es genuino, no conoce de limitaciones.
Rustán, el mambí de Guantánamo que se negó a rendirse
José Policarpo Pineda Rustán es uno de los combatientes más temerarios de la Guerra de los Diez Años, nació en 1839, en El Corojo, en la provincia de Guantánamo y antes de incorporarse a la contienda emancipadora, su vida ya estaba rodeada de relatos de rebeldía y enfrentamientos con las autoridades coloniales.
Con el grado de coronel del Ejército Libertador, combatió bajo las órdenes de Máximo Gómez durante las operaciones en el oriente cubano y llegó a ser de los hombres destacados de la campaña en su propio territorio, señalaron historiadores locales en su extensa hoja de servicios.
Una de sus memorables batallas transcurrió el 16 de noviembre de 1870, durante el combate de Mayan, cuando recibió heridas de bala en ambas piernas y alcanzaron tanta gravedad que prácticamente quedó imposibilitado para caminar.
Sin embargo, continuó luchando y para montar y entrar en acción, tenían que amarrarlo al caballo y aun en esas condiciones siguió participando en operaciones militares.
Después de sus heridas tampoco se detuvo, pues combatió en Kentucky y Ti Arriba; atacó el ingenio San Emilio; participó en operaciones en El Ramón, Sabana Abajo, Filipinas y La Caoba; y continuó actuando durante la campaña redentora.
Pero hay un episodio que parece increíble: el 16 de enero de 1872, prácticamente paralítico, penetró con una pequeña fuerza en la propia ciudad de Guantánamo, tomó prisioneros y pertrechos y posteriormente se retiró.
A finales de junio de 1872, Rustán murió después de caer accidentalmente junto con su caballo por un precipicio en Mangos de Polilla, Mayarí Abajo.
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