Palenque de Yateras, Guantánamo, 14 oct (ACN) El proyecto internacional Comunidades Caribeñas Resilientes fomenta la enseñanza de la producción agroecológica entre estudiantes, como vía para contribuir a la soberanía alimentaria y a la adaptación al cambio climático en esta zona montañosa del municipio de Yateras.
La idea, financiada por la Iniciativa Alemana para la Protección del Clima (IKI), tiene presencia en la región del Caribe en tres naciones: República Dominicana, Haití y Cuba y en Guantánamo centra su accionar en la capacitación en el lugar de las nuevas generaciones, en esta oportunidad, de estudiantes de Agronomía y Pedagogía del Instituto Politécnico Agropecuario (IPA) Horacio Mateo Orihuela.

Allí, a unos a unos tres kilómetros (km) y medio de la cabecera municipal y a 48 km de la ciudad de Guantánamo, en un área experimental de 1.10 hectáreas, usan métodos de altos rendimientos agrícolas, cero insumos químicos y bajo uso de recursos externos.
Los coordinadores constataron la siembra diversificada de condimentos, acelga, lechuga, tomate, ajíes, frijol, maíz, sorgo y caña, esta última aprovechada para producir melaza y miel destinadas a la merienda escolar.
Daima Ruiz Campos, productora y especialista del Citma en el municipio, explicó a la ACN que la experiencia comenzó hace dos años y que los resultados ya permiten donar producciones a centros vulnerables, comercializar excedentes y sostener la alimentación familiar, en un contexto donde la diversificación de cultivos es prioridad.

El proyecto, aplica técnicas como la Cama Profunda HBI, dirigida a la recuperación de la capa fértil del suelo, y el método de Siembra de Árboles con Labranza Doble, ambos con el enfoque de Adaptación basada en Ecosistemas (AbE), que busca reducir la vulnerabilidad de las comunidades ante los efectos del clima y promover el uso activo de la biodiversidad.
Durante el encuentro, Gerardo Begué Quiala, coordinador del proyecto e investigador del Centro de Servicios Ambientales Alejandro de Humboldt, dialogó con los jóvenes y les advirtió que el cambio climático es una realidad irreversible que impacta la agricultura, el agua, la salud y la vida cotidiana, y los llamó a prepararse para adaptarse a sus consecuencias en lugar de esperar solo a mitigarlas.
Begué Quiala explicó que fenómenos como el polvo del Sahara, que llega a Cuba desde miles de km por los vientos, incrementan las enfermedades respiratorias como el asma, y alertó que la sequía afecta los cultivos y provoca escasez de alimentos, por lo cual instó a los estudiantes a diversificar su dieta con frutas y vegetales.
El especialista subrayó que la juventud rural no debe detenerse y que iniciativas como esta constituyen un antídoto costo-efectivo y de alta fiabilidad, puesto que prepara a las generaciones presentes y futuras, garantiza la capacidad de adaptación de los ecosistemas, fortalece los medios de vida y alarga el tiempo para un colapso global.
La formación de estudiantes de agronomía y pedagogía en estas prácticas responde además a la descentralización de la educación, puesto que el IPA cuenta con un aula anexa de la Escuela Pedagógica, lo que permite que los futuros docentes aprendan a producir y luego transmitan esos saberes en las comunidades donde ejercerán su profesión, convencidos de que, como insistió Begué, donde se planta un árbol, se conserva la vida.
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