Zenaida Armenteros, su legado artístico permanecerá por siempre

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ACN - Cuba
Luz Marina Fornieles Sánchez
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12 Septiembre 2026

Justo a un año de su partida física, el domingo 14 de septiembre del 2025, Zenaida Armenteros Calvo, la Premio Nacional de Danza 2005 y Artista de Mérito de la UNEAC, dejó una estela del buen arte que la hace inolvidable.

   Nombre clave del folklore cubano, tuvo una exitosa carrera en el Conjunto Folklórico Nacional (CFN), del cual fue una de sus fundadoras.

   Desde niña, Zenaida se impregnó del canto y la danza tradicional que marcaron su identidad y la convirtieron en referente imprescindible del arte popular cubano. Comenzó su carrera en 1946 en la radio, la televisión, el cabaret y el cine, pero en 1962 su talento encontró su hogar definitivo en el CFN, creado por Rogelio Martínez Furé.

Brilló por la fuerza de su vuelo interpretativo

   Allí asumió los papeles de primera bailarina, primera cantante y primera actriz, funciones que cumplió con dedicación y excelencia en más de 30 obras emblemáticas. Fueron más de seis decenios cautivando al público.

   Llevó su arte y experticia a más de 40 países. Allí lo mismo iluminó los escenarios que las aulas donde con igual soltura impartió clases y se ganó adeptos por doquier. Siempre cosechó muchos éxitos y con sencillez, haciendo gala de su cuna humilde.

   Su voz grave y expresiva resonó tanto en grabaciones históricas como en escenarios nacionales e internacionales y portó siempre con orgullo el acento y la fuerza del folklore nacional. Formó a generaciones de artistas como profesora en el Conjunto, en el Instituto Superior de Arte y en la Academia Nacional de Canto Mariana de Gonitch, al transmitir no solo técnica, sino también pasión por las tradiciones.

   "Armenteros brilló por la fuerza de su vuelo interpretativo, por su expresividad vocal y corporal, por la hondura simbólica de cada uno de sus gestos. Con la misma intensidad encarnaba a una divinidad yoruba, interpretaba un canto ritual o transmitía la cadencia de un baile popular.

   "En ella se unían la precisión técnica, el magnetismo escénico y la fidelidad a las raíces. Su porte, voz grave y cálida, y su estilo majestuoso la convirtieron en un referente indiscutible de la cultura cubana", son palabras de la Uneac por su deceso 12 meses atrás.

   Nacida en La Habana el 20 de enero de 1931, en el barrio de Carraguao, en el Cerro, desde bien temprano se inclinó por la danza y la música, y resultó reconocida con el tiempo como la Ayagba de Cuba, La Reina, en lengua yoruba. Al partir con 94 años lo hizo como una estrella que nunca dejará de brillar.

   El Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, lamentó el deceso de quien dedicó su existencia a la preservación y dignificación de la identidad cultural cubana.

   Su Conjunto Folklórico a raíz de su partida la reconoció como “una de las artistas cubanas más integrales” y el Ballet Nacional de Cuba evocó “la elegancia de sus movimientos, su imagen majestuosa y deslumbrante y un gran dominio estilístico de cada personaje que interpretaba”.

   Recibió por su profesionalidad, además, la Medalla Alejo Carpentier, la Distinción por la Cultura Nacional, y múltiples reconocimientos dentro y fuera de Cuba, que testimonian el valor y alcance de su obra. Más allá de los galardones, Zenaida Armenteros representó la síntesis viva del alma nacional, fuente constante de inspiración para quienes hoy honran y continúan su herencia.

   Por su parte, el Ministerio de Cultura al comunicar la noticia de su fallecimiento insistió, en que Armenteros es “un ícono insustituible de la danza y la música folclórica cubana” y resaltó que “dedicó su vida a preservar y dignificar nuestra identidad cultural con un talento y humildad admirables”.

   Su obra fue distinguida con otros altos reconocimientos también en naciones como Perú, Francia, Inglaterra e Italia.

   Todo en ella llamaba la atención: esbelta, sencilla, modesta y distinguida por su cadencia al moverse. Así era ella. Por eso nació para danzar, cantar, actuar y ser una diva.

   Rostro maquillado sin estridencias para acompañar sus elegantes vestuarios de los colores azul, rojo, amarillo y blanco (...), con sus accesorios a tono como los collares, caracoles, los abanicos y turbantes. Esa era y es en la memoria colectiva la indiscutible Ayagba de Cuba.

   Reconstruyo su imagen por las fotos y vídeos localizados en internet. La recuerdo también por sus incursiones televisivas y sus miradas sugerentes.

   El legado artístico de Zenaida Armenteros permanecerá por siempre. Su ejemplo de compromiso y amor por la tradición constituye un faro para la continuidad del folclor cubano.

   Cuando trascendió su desaparición física las redes explosionaron con sentidos pésames, como el de quién solo se identificó por César:

   "Hoy Cuba llora. Ha partido Zenaida Armenteros, diva del folklore, guardiana de nuestras raíces, estrella que nunca dejará de brillar. Su mirada, su energía, su elegancia… todo en ella hablaba de historia, de fuerza, de Cuba. Fue Oshún Funké: dulzura, poder, devoción. Desde el Conjunto Folklórico Nacional, tejió con arte y entrega la memoria viva de nuestro pueblo. Hoy el luto se mezcla con el orgullo. Porque no hay adiós para quien deja tanto amor, tanta belleza, tanta verdad".

   Y como declaró otro de sus tantos afligidos fans al saber de su paso a otra dimensión:

   "¡Descanse en paz, Maestra!". Ella seguirá vagando con su soltura habitual por todos los escenarios donde sentó cátedra. 


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