La Habana, 31 dic (ACN) El primero de enero es una fecha trascendental para la historia de Cuba y tiene, además, connotaciones especiales al marcar el comienzo de un nuevo año, a lo que se une que y en 2021 se convierte también en el Día Cero para el comienzo del ordenamiento monetario.


A partir de este viernes dejará de circular el CUC en el territorio nacional y durante seis meses se habilitarán varias vías para recoger el circulante, al mismo tiempo el peso cubano se devalúa frente al dólar con una tasa de cambio de 1 USD x 24 CUP.


Esta unificación monetaria y cambiaria coincide con una transformación en los ingresos de las perdonas mediante una reforma salarial, de pensiones y de la asistencia social. Además se espera una corrección de precios y la eliminación de subsidios excesivos y gratuidades indebidas.


El tan llevado y traído Día Cero es un término extraído del ámbito contable y puede transmitir la falsa visión de que a partir de ese momento quedará efectivo en toda su dimensión este proceso, el más complejo de la economía cubana en los últimos 30 años.


Sin embargo, lo que ocurre este primero de enero es solo un paso más, importante por supuesto, en el desarrollo de estas transformaciones que vienen desarrollándose desde hace una década y de la era más intensa a partir del pasado 10 de diciembre.

A pesar del impacto de la pandemia de COVID-19, en este 2020 se dieron pasos significativos de cara al ordenamiento. Un elemento importante en este sentido es que más de 10 mil personas participaron en acciones de capacitación hasta nivel de base, teniendo en cuenta que se trata de un proceso que impacta telúricamente en el ámbito empresarial, presupuestado y de las formas de gestión no estatal.

En este período fueron aprobadas acciones como la Estrategia Económica y Social, en la que se incluyen más de 40 medidas para el perfeccionamiento de la empresa estatal con el propósito de poner en mejores condiciones a este actor económico para enfrentar el ordenamiento.

Se aprobaron, además, medidas para el perfeccionamiento del comercio interior, el comercio electrónico, la bancarización de servicios, la comercialización de productos agropecuarios y el redimensionamiento del trabajo por cuenta propia.


Se trata de acciones que adquieren un carácter más expedito en un ambiente de devaluación.

Ya en lo que respecta a las medidas organizativas orientadas al ordenamiento se avanzó en la creación de capacidades en el sistema bancario, la actualización de las plantillas laborales, el proceso logístico para el cambio de denominaciones de los billetes y las transformaciones de precios en la red de comercio (incluyendo la informatización del pago y la distribución de la canasta familiar normada con los nuevos precios).

En esta etapa los trabajadores recibieron su adelanto salarial y fueron beneficiados con sus incrementos los pensionados y asistenciados sociales.


Con el Día Cero se catalizan muchos otros procesos largamente pospuestos en la economía pero no significa que se resuelven de un día para otro todas las dificultades que le aquejan. Durante el primer año se monitoreará constantemente la reacción del país para velar por los equilibrios macros y corregir desviaciones (ya ocurrió con las tarifas eléctricas).

Quizás el Día Cero quede solo como un momento anecdótico en todo este proceso cuyos objetivos principales: mayor bienestar para el pueblo y más eficiencia económica, necesiten muchos más días para concretarse.

 

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