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Servicios de hemodiálisis se garantizan en Cuba pese al bloqueo norteamericano

 

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Camagüey, 1 ene (ACN) Desde el triunfo de la Revolución cubana hace hoy 62 años, un asunto de primer orden fue otorgar la vitalidad a los servicios médicos tras varias décadas de precariedad y deficiente atención a la mayoría de la población y sobresalen, entre otros, los de Nefrología, altamente costosos y brindados de forma gratuita en el país.

La construcción de hospitales, la nacionalización de las instituciones de ese tipo ya existentes, el reordenamiento del sistema de Salud Pública en función de los principios del naciente proyecto socialista determinaron parte importante de esa deuda saldada en la actualidad con los habitantes de la mayor de las Antillas.

En la provincia de Camagüey, la de mayor extensión territorial de Cuba, el crecimiento de la infraestructura hospitalaria fue notable en los años posteriores al triunfo revolucionario, a partir de la inauguración de los actuales Clínico Quirúrgico Amalia Simoni, - el primero con el nuevo gobierno en el propio 1959-, y poco después el Universitario Manuel Acunce Domenech, entre otros.

Desde aquel entonces cobró vida la hostil estrategia de las administraciones norteamericanas hacia el país antillano con el bloqueo económico, comercial y financiero, recrudecido durante el paso del tiempo, y que impacta en todos los sectores, pero sobre todo en el de la salud.

Como parte de la ampliación de los servicios de Nefrología, el país dispone de diversas salas de hemodiálisis, unas de las más laceradas por la genocida política sostenida durante casi seis décadas, fundamentalmente debido al alto costo de los insumos, dispositivos y medicamentos empleados en esa terapia renal sustitutiva.

En el Manuel Ascunce Domenech funciona una de las tres prestaciones de ese tipo del territorio, donde reciben tratamiento los pacientes necesitados de apoyo dialítico, las restantes se ubican en los municipios de Nuevitas y Florida, aunque para el próximo 2021 se prevé abrir otro local en Guáimaro, a unos 80 kilómetros al este de la capital provincial.

Entre las afectaciones provocadas por el cerco estadounidense está la demora en la realización de la fístula arteriovenosa- acceso vascular que facilita el desarrollo de ese método de sustitución de la función renal-, a partir de la carencia de elementos imprescindibles en el momento del proceder quirúrgico.

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Así señaló a la ACN Jenny Rodríguez Lino, jefa del servicio de Nefrología en el mencionado Hospital Universitario, al detallar las principales consecuencias, derivadas de la cruel política, en la aplicación de la hemodiálisis, aún más durante la incidencia de la pandemia de la COVID-19.

Otras están relacionadas con la disponibilidad de Heparina, medicamento usado como anticoagulante durante la técnica, y de guantes, los cuales escasean en los últimos tiempos, aunque su consumo ha aumentado en la zona roja de las unidades asistenciales destinadas a los pacientes sospechosos y contagiados con ese padecimiento infeccioso.

Por la imposición del bloqueo se encarece igualmente el precio de compra de dializadores –compartimento donde se produce la eliminación de las toxinas urémicas retenidas-, líneas arteriovenosas y agujas para fístulas, sobre todo porque deben adquirirse por un tercer país, cuando pudieran obtenerse a un menor costo en la nación norteña, abundó Rodríguez Lino.

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Una de las alternativas, presente también en otras partes del mundo, es la reutilización de los dializadores por un personal encargado de aplicar las normas concebidas para ello, y de no cumplir con los estándares este es desechado, acotó.

Sin embargo, no está permitido su uso nuevamente en el caso de los aquejados de VIH y hepatitis.

A pesar de las limitaciones nunca se ha dejado de priorizar la atención gratuita a los pacientes dialíticos, quienes son transportados desde su residencia y hasta la institución, y luego son retornados a sus hogares, un procedimiento repetido varias veces a la semana y que continuó con el inicio de la COVID-19.

Los profesionales del servicio de Nefrología del Hospital Manuel Ascunce Domenech garantizan también las consultas especializadas para el enlentecimiento de la progresión de la enfermedad renal, todo con el cumplimiento de las medidas de bioseguridad ante la situación epidemiológica generada por la pandemia.

Si bien las carencias existentes en Cuba por el incremento de la genocida estrategia de los Estados Unidos afectan a la Salud pública, el personal del sector busca siempre alternativas en aras de tratar, ayudar y preservar la vida de los pacientes.
 

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