La Habana, Domingo 15 de Septiembre de 2019 09:58 pm

Para el hockey sobre césped todas las energías de Ángel Manuel (+Fotos y Video)

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Ángel Manuel Marín, comisionado de hockey sobre césped  en la provincia Ciego de Ávila, Cuba, 17 de marzo de 2019.

Lo que un día de 1984 comenzó como entretenimiento para gastar esa energía que suelen tener los adolescentes, se convirtió en una de las preferencias de Ángel Manuel Marín Hernández, la primera gloria deportiva del hockey sobre césped en Ciego de Ávila.

“Mi hermano mayor practicaba en el área masiva de esta disciplina con los profesores Eliberto Sarduy y Julio Gerro, me gustó la forma de correr la pelota en el terreno, pedí que me dejaran jugar y fui
aceptado.

“Al poco tiempo paso a la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (ESPA), en la cual empiezo como medio campista”, recuerda este avileño, que integró el seleccionado nacional en dos etapas, la
primera desde 1987 hasta 1995 y la segunda en el periodo comprendido entre 1999 y 2002.

Ángel Manuel Marín, comisionado de hockey sobre césped  en la provincia Ciego de Ávila, Cuba, 17 de marzo de 2019.

Ángel Manuel es una persona muy comunicativa, pero cuando se trata de indagar sobre su vida como hockista, las palabras se entrecortan, porque dice que todo lo que hizo, hace y hará por este deporte es con el solo propósito de mantenerlo entre los mejores de la provincia y del país.

Y bien que lo ha hecho desde 1986 cuando por primera vez integró el equipo Cuba juvenil que alcanzó el quinto lugar en los Juegos de la Amistad con sede en Alemania, y el subtítulo, en esa categoría, en el Panamericano de Trinidad y Tobago de 1988, donde la Isla obtuvo el pase para el mundial de Malasia, aunque no pudo asistir.

Los Panamericanos de La Habana en 1991 y los de Mar del Plata en Argentina en 1995, la Copa Intercontinental de Polonia en 1992, y los Centroamericanos de Puerto Rico en 1993, fueron otros eventos competitivos en los que participó este padre de una bailarina graduada de la Escuela Nacional de Arte, y de otra, estudiante de piano en el conservatorio de música en Camagüey.

Cuando ambas eran chiquitas practicaron deporte:  Dianma se inclinó por el hockey y Eloisabet practicó el tenis de mesa, hubiera querido que siguieran, pero ellas eligieron ejercer manifestaciones
culturales y yo las apoyo, porque al igual que su madre Diana, nunca han dejado de acompañarme y eso para mí es suficiente, alega Ángel Manuel.

Entre  las mayores satisfacciones que guarda de su etapa como atleta está el oro en los primeros Juegos Centroamericanos y del Caribe en México (1990), y el título en la Copa Intercontinental, celebrada en 1992, Estados Unidos.

Disfruté mucho la medalla alcanzada en tierras aztecas porque me estrené como jugador en la categoría de mayores, pero con la lograda en EE.UU. fue doble la alegría, pues por primera vez en la historia Cuba le gana a ese país y yo fui el anotador del gol de la victoria, expresa emocionado.

“También conservo con orgullo la presea dorada de la Copa de Las Américas en 2001, efectuada en La Habana. Allí por primera y única ocasión, hasta la fecha, un equipo cubano derrota a sus similares de
Argentina y Canadá, caracterizados por ser los campeones del área y estar entre los de la élite en el mundo”.

Ese fue mi último evento como deportista, pero salí por la puerta ancha; nuestro conjunto se coronó campeón y yo resulté el jugador más útil de la lid, rememora Ángel Manuel, que guarda como atleta activo 19 medallas, de ellas nueve de oro, siete de plata y tres de bronce.

Las preseas siguieron llegando, pero ya desde la posición de entrenador a partir del 2002, puesto laboral que comparte muy a gusto con Eliberto Sarduy y Julio Gerro, quienes fueron sus primeros
profesores y al igual que él no solo enseñan técnicas y tácticas de juego, sino también están al tanto del comportamiento académico de los atletas desde las edades escolares.

Marín, actual comisionado provincial de la disciplina, cumplió misión en Venezuela como entrenador en escuelas desde el 2004 hasta el 2006, y después en Barbados en el periodo 2011-2017.

De ambas colaboraciones conservo bonitas experiencias, pero en la tierra de Chávez dirigí un equipo de béisbol en la enseñanza primaria, con el cual alcancé medalla en una competencia, lo cual me satisfizo mucho porque ese es nuestro deporte nacional, manifiesta con sano orgullo.

La vitrina avileña del hockey guarda por la categoría de mayores 13 medallas de oro, ocho de plata y cuatro de bronce en el sexo masculino, y por el femenino una presea dorada, tres plateadas y un
bronce; mientras, por los juveniles en la rama varonil, el número llega a 20 oros, cinco platas y seis bronces, y por las muchachas cuatro títulos, un subtítulo y dos terceros lugares.

Fue difícil llegar adonde estamos y mantenernos lo es mucho más, pero la mentalidad siempre ha sido ganar, por eso cada victoria constituye un compromiso de entrenadores y deportistas para seguir perfeccionando las jugadas frente a los contrarios, expresa Ángel Manuel, ahora desde otra posición en el terreno, pero con la misma pasión de aquel adolescente cuando quiso gastar energías con la
disciplina de la pelota y los bastones.