La Habana, Sábado 21 de Septiembre de 2019 01:14 pm

Miguel Fonseca Ameller: “Con los pies puestos en la tierra” (+Fotos)

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Aunque Miguel Alexis Fonseca Ameller nació en Santiago de Cuba, se puede decir que es en Las Tunas donde ha crecido, porque si bien era un adolescente cuando comenzó a estudiar en el preuniversitario Waldemar Díaz, de Majibacoa, estudiar Derecho en el campus universitario Vladimir Ilich Lenin, y los retos que al graduarse ha tenido que asumir, es lo que le ha hecho crecer de verdad.

Desde que egresó de la "Lenin" se desarrolló como juez penal de la sección de ejecución en el Tribunal Municipal, cuenta a la Agencia Cubana de Noticias, mientras lo enumera como su primer gran reto, pues “para una persona joven, sin experiencia, resulta difícil procesar los casos que llegan a esta sección y muchas veces traen consigo la contrariedad y el rechazo luego de ser juzgados”.

Después le dieron la responsabilidad de asumir como juez en la sala primera de lo penal del Tribunal Provincial, segundo desafío que le impuso aprender con mucha más prisa lo que le tocaba con más tiempo, y madurar, a fuerza de tropiezos, porque constituye una profesión de constante aprendizaje y la madera de juez se curte a lo largo de toda la vida.

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Pero desde junio pasado el compromiso se hizo mucho mayor, cuando lo nombraron Presidente del Tribunal Municipal de Las Tunas y Majibacoa, una tarea que lo ha llevado a instruirse desde la abogacía en lo civil, penal, laboral, familiar y de ejecución, conocimientos que ha tenido que fundir con la parte administrativa y su empeño por hacer una institución más participativa, en la que los trabajadores sean protagonistas de la toma de decisiones y donde se generen las soluciones desde la base.

“Siempre he tratado de defender las reglas de oro del tribunal, y una de ellas apunta a mantener los ojos y los pies puestos en la tierra, creo que no se puede dirigir una institución, y menos de este tipo, sin conocer a la gente, sus preocupaciones, sus motivos ante situaciones familiares, porque cada factor influye en la forma de enfrentarse al trabajo”.

Es que a Miguel Fonseca, el padre primerizo, el joven que le gusta realizar ejercicios físicos, de pronto desempeñar esta labor lo ha convertido en una persona más humana, sociable, cercana, cortés, pero a la vez más exigente con las cosas para que estén bien hechas.

“El tribunal imprime un compromiso muy grande porque ante los ojos de la sociedad eres una personalidad jurídica, con conocimientos de temas legales que son de interés público, y más con los retos que tenemos hoy en Cuba.”

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Fonseca Ameller confiesa que las personas en la calle, la familia, los amigos, ya no pueden deslindar su profesión de su escaso tiempo libre, en cualquier cumpleaños o fecha festiva su trabajo se convierte en el principal tema de conversación y nunca falta quien le pregunte que ante tantos cambios y nuevas proyecciones, cómo ve la Cuba de hoy y sobre todo la futura.

Para un joven como él, al que los retos cumplidos no se le resisten, constituye un orgullo ser juez, y más si es en tiempos tan complicados, porque no quiere perder la oportunidad de representar a las nuevas generaciones.

“Implicarlos, movilizar el desarrollo, generar procesos transformadores, otorgarles protagonismo en cualquier ámbito de la sociedad, creo que puede ser  saludable para un país al que le corresponde hacer gala del legado histórico que nos ha formado para ser la continuidad”, dijo Miguel Alexis mientras esta reportera ya no lo veía como el juez, el presidente del Tribunal Provincial, sino como el muchacho de Santiago de Cuba que llegó a Las Tunas y ha sabido salir airoso de cada batalla profesional que ha librado.