La Habana, Domingo 20 de Octubre de 2019 09:44 am

Rodolfo, un campesino "biológico" (+Fotos)

Compartir :
Tamaño letra:

0212-rodolfo1.gif

Se le ve ir y venir entre las plantaciones de plátano como si en su rutina  le fuera la vida. Su tez blanca ya muestra las “heridas” de los años y de tanto quehacer bajo el sol; pero nada constituye freno para quien siempre ha estado junto a la tierra y sus frutos.
Vengo de una familia campesina, no me gustó estudiar solo trabajar con mi abuelo y así aprendí todo lo que sé, además, con la ayuda de los técnicos, asegura Rodolfo Rodríguez Bernal, quien en la finca El Viñedo, de la Cooperativa de Crédito y Servicios Martín González, del pinareño municipio de Los Palacios, encuentra cada día una nueva motivación para la vida.
A sus 64 años, el usufructuario sabe de mañas y costumbres para que sus matas de plátano crezcan saludables y no requieran la aplicación de productos químicos.
Desde que era un niño me encantaba el plátano, comerlo y verlo crecer; y ese es mi cultivo principal. No utilizamos químicos para controlar las plagas que pudieran afectarlo, sino recurrimos a medios biológicos, como es el caso del Metarhizium, con el cual logramos la desaparición de la araña roja desde hace algún tiempo.
0212-rodolfo2.jpgHay que dedicarle tiempo y las atenciones culturales debidas; el plátano es noble y no importa que lo tumbe un huracán pues se recupera fácilmente. Levantas la plantación que quedó, la limpias, la fertilizas y ocho meses después estás cosechando, dijo.
La época de siembra es muy importante y también la preparación del suelo-acotó- porque la mayoría de los productores no aran ni dan tiempo para que la tierra cumpla el ciclo de descomposición de su materia orgánica; y entonces la planta empieza mal.
En 1986, Rodolfo recibió las primeras extensiones de tierras en usufructo y ya ha sumado otras, de cara a más producciones.
Tenemos 16 hectáreas de plátanos burro y manzano sembradas, y obtenemos alrededor de 15 o 20 toneladas mensuales; así como tomate fuera de temporada y con excelente calidad, col, yuca, boniato y frijol, explicó.
Ahora no está todo en producción pues todavía el plátano que cortamos es del primer montón plantado, refirió Rodríguez Bernal.  
Solo cuando tenemos un ataque intenso, un día, usamos medios químicos; pero lo demás es con biológicos, destacó quien se empeña en velar por la salud de la población y de las especies de su entorno.
Mis producciones tienen varios destinos: la dieta para niños y ancianos enfermos, la Empresa de Acopio y el turismo de vez en cuando; y soy el que más plátano tiene sembrado en estos momentos en el municipio.
Pero Rodolfo conoce bien las consecuencias de la aplicación excesiva de productos químicos, cuando en sus comienzos, tuvo que decidir entre las uvas y su vida.
El que come uvas come veneno. Todos los días hay que echarle químicos y eso me afectó las cuerdas vocales; y eso que yo me protegía. Y entonces escogí: ni fama ni dinero, la vida y mi familia.
Desde que me dijeron que podía morir, le eché mano a los medios biológicos y me asesoré con los técnicos del Centro de Re­producción de Entomófagos y Entomopatógenos (CREE).
Me han dicho que soy un mentiroso, que con medios biológicos no se puede producir tanto, añadió. Son menos trabajosos pero exigen que uno sea eficiente en su uso y los emplee como dice la norma técnica.  
Hay que aplicarlos en horarios en los cuales no haya volatilización a causa del sol. Después de las cuatro de la tarde, con el suelo mojado, todo el medio biológico que esté en forma hace su efecto, remarcó.
El CREE de Los Palacios produce los medios biológicos y buena parte de los productores no confían en ellos porque quieren acabar rápido con la plaga y no se dan cuenta de que terminan con todo, incluso, aves e insectos.

0212-rodolfo3.jpg


Mi finca está llena de tomeguines, de zunzunes, porque yo no los enveneno y sus familias no mueren. Ellos llegaron primero que nosotros, ¿y los vamos a matar?, reflexionó.
Quizás por la propia herencia de su familia- de quehacer constante en el campo y el apego a cada cultivo- Rodolfo valora aún más la importancia de legar a las nuevas generaciones una tradición digna de hombres de la tierra.
Cuento con una fuerza de trabajo joven y estoy contento con cada uno de ellos, pues a pesar de su corta edad, hacen bien lo que les toca.
Ahora hay muchos jóvenes que no quieren trabajar en el campo, y mis muchachos laboran con orgullo y prestos a oír cada consejo, añadió.