La Habana, Sábado 23 de Febrero de 2019 07:46 am

Maestro de 24 años: “Soy yo el director de la escuela”

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         A Roberto Ruiz lo miraban 100 veces de arriba abajo para creerlo. Los padres de alumnos pertenecientes a la Escuela Primaria Francisco Vega Alemán, ubicada en la barriada de Peñas Altas, en la ciudad de Matanzas, quedaban sorprendidos cuando el muchachón de apenas 24 abriles respondía con una sonrisa dibujada “soy yo el director de la escuela”.

       Al claustro de maestros, dentro del cual sobresalían profesionales con más de tres décadas de trabajo, Roberto tuvo que demostrarles valía a golpe de ejemplo personal y sacrificio, dos atributos que el mismo profesor considera inherente a todo educador.

       Cuando en septiembre último inicié en la dirección del centro sabía que la tarea sería compleja, porque para un joven resulta un reto asumir un puesto de envergadura en esta escuela, donde sobra gente con talento y experiencia, refiere hoy el joven natural del municipio de Calimete.

       En un día ordinario me levanto cerca de las cinco de la mañana para ayudar a mi esposa en las labores domésticas y dedicar algo de tiempo a mi bebé, luego salgo para la escuela y procuro dejar mis problemas personales en la casa para concentrarme plenamente en mis deberes, revela el graduado de la escuela Formadora de Maestros René Fraga Moreno.

       Roberto refiere que trata siempre de colegiar las decisiones con los maestros en los diferentes espacios de intercambio porque considera que para lograr un vínculo efectivo entre director y subordinado es necesario proponer antes que imponer.

       No tengo un patrón para dirigir pese a acumular prácticas parecidas en otras instituciones docentes, solo trato de tomar  lo mejor de quienes me rodean para moldear mi propio carácter y alcanzar el resultado deseado, precisa.

       Dirigente vinculado de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en el municipio de Matanzas, el bisoño educador vislumbra un futuro en el que pueda, desde su posición, transformar para bien la Educación en cualquiera de sus manifestaciones o consolidarse como metodólogo de alguna asignatura.

       Por ahora agradece el apoyo de la familia, en especial de sus padres y hermanas, a quienes consultó cuando llegó el momento de decidir sobre un cambio abrupto en su vida, que supondría alejarse por largos períodos de tiempo del hogar de la infancia.

       A mí me gustó enseñar desde pequeño, pero no fue hasta la adolescencia que me decidí por estudiar el magisterio y hoy siento el orgullo de lo logrado, sentencia el reserva de cuadro de la Dirección Municipal de Educación.