La Habana, Sábado 21 de Septiembre de 2019 01:50 pm

Rosalina y su entrega en cuerpo y alma a Genedis (+Fotos)

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Rosalina Fournier Frómeta, única guantanamera miembro del Consejo de Estado de la República de Cuba y directora general de la Empresa de Diseño e Ingeniería (Genedis), constituye un ejemplo de permanencia ininterrumpida en un centro de trabajo, y de amor hacia él.

Es el mismo en que ha laborado hace casi tres décadas, luego de graduarse de arquitecta en la Universidad de Oriente, e integrar la plantilla de la otrora Empresa de Proyectos del Ministerio de la Construcción (Micons).
Agradece infinitamente que hayan confiado en ella para nombrarla en la responsabilidad actual, esta incansable profesional que con anterioridad fungió como técnica en proyecto, proyectista, jefa del departamento técnico, directora de diseño e ingeniería y de unidad empresarial de base.
Frómeta Fournier ha recorrido, en orden ascendente, casi toda la escala laboral en este centro líder del diseño empresarial al que se confían las más complejas inversiones del Alto Oriente Cubano.
Bajo sus riendas, la entidad implantó el pago de salario sobre la base de la eficiencia económica, “un peldaño al que siempre quise llevar al colectivo”, según confesó a la ACN.

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Con modestia, aclara que “los protagonistas de ese éxito fueron los trabajadores, quienes pusieron su profesionalidad y creatividad, y cumplieron las normas técnicas exigidas por proyectos integrados cada vez más funcionales”.
Añade que ese avance le valió una felicitación en la organización superior de dirección empresarial (OSDE), a la cual se subordina en el Micons, y un diploma de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (UNAICC).
La prueba de que ninguno de esos méritos, ni siquiera el de integrar el órgano de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que la representa entre una y otro período de sesiones, ha podido quebrar su habitual modestia fue constada por esta agencia.
Durante reuniones de la sección de base de la UNAICC, la asamblea sindical y el Fórum de Ciencia y Técnica, rara vez se escuchó el vocativo “directora”, fueron “Rosalina” o el abreviado y más cariñoso “Rosa”, el santo y seña de los diálogos.

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“Mis compañeros me tratan siempre con familiaridad (como mis jefes a mí, cuando yo era la subordinada), y ellos junto a mi familia, la comunidad donde vivo y mis electores de Maisí, fueron los primeros en manifestar su alegría por la gran responsabilidad que me asignaron en abril pasado, subraya.
“Igualmente -declara- manifestaron su contento los integrantes de mi núcleo del Partido, los del Buró Sindical y hasta antiguos compañeros de estudio, en la secundaria, el preuniversitario y la Universidad”.
No atribuye a ella los logros notorios de Genedis, sino “ a un colectivo, unido, revolucionario, e integrado en gran parte por jóvenes entusiastas y laboriosos”.
“ Pero, recalca, que el apoyo fundamental, sin el cual no hubiera recorrido un trecho tan largo, es el de Juana, su octogenaria madre, que al igual que su hija Laura (estudiante de medicina) y sus hermanos Virgilio y Osmel, la estimulan a que siga adelante, cumpliendo con la Revolución, con Fidel y Raúl ”.
“En el más reciente encuentro familiar –dijo, como colofón- comprendieron que con la nueva Reforma Constitucional, viajaré con más frecuencia a La Habana, y solo me pidieron que no abandonara la costumbre de “llamarlos a cada ratico”.

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