Ecos de la Serie Nacional de béisbol

La edición 53 de la Serie Nacional de béisbol tuvo un cierre de leyenda, marcado por el clásico doméstico entre Pinar del Río y Matanzas, que alcanzó ribetes dramáticos, y mostró lo mejor de la esencia del pasatiempo nacional en la Isla, con un duelo antológico entre los dos mejores equipos del campeonato que ni en los momentos más angustiantes rindieron sus banderas.
   El seleccionado pinareño puso a prueba su combatividad en situaciones límites, pues llegó a la discusión del título tras un accidentado duelo semifinal contra Industriales, en el cual estuvo al borde del abismo con desventaja de 3-1, pero logró imponerse en una histórica remontada.
   Ya en la Gran Final, los discípulos de Alfonso Urquiola desbarataron la mayoría de los pronósticos que daban a la escuadra de Matanzas como amplia favorita a la corona, luego de liderar la etapa regular y eliminar en semifinales al diezmado equipo de Villa Clara, el anterior monarca.
   A pesar de los favorables augurios, los Cocodrilos matanceros quedaron nuevamente relegados al segundo lugar, al toparse con un equipo de Pinar del Río que derrochó coraje, unidad y amor a la camiseta para conquistar el décimo título con destino a las arcas de esa occidental provincia.
   El gran interés que despertó en todo el país la discusión del máximo galardón, demostró que la pasión por el béisbol late fuerte en el corazón de los cubanos, razón de más para eliminar las problemáticas que lastran el desarrollo del deporte nacional en la Isla.
   La recién finalizada Serie Nacional de béisbol guardará para el recuerdo el ascenso cualitativo de Holguín, elenco que peleó hasta el último momento por acceder a las semifinales, así como también el pundonor de Villa Clara, ratificado entre los cuatro grandes a pesar de sensibles ausencias.
   En la otra cara de la moneda, matizada por polémicas decisiones, indisciplinas en el terreno, sanciones y el decepcionante desempeño de algunos equipos, cabe señalar el decepcionante desempeño del emblemático equipo de Santiago de Cuba –aunque logró avanzar a la segunda fase-, y el marcado descenso de escuadras como Cienfuegos y Sancti Spíritus, afectadas igualmente por pérdidas irreparables en sus nóminas.
   Persisten todavía graves deficiencias en el orden técnico-táctico, las cuales tuvieron este año repercusión internacional con el decepcionante desempeño de Cuba –representada por el equipo de Villa Clara- en su regreso a la Serie del Caribe, tras más de medio siglo de ausencia.
   También se debe trabajar para que entrenadores y atletas sean ejemplo de disciplina dentro y fuera de los terrenos, y no un reflejo de las manifestaciones sociales negativas que afloran y se combaten hoy en Cuba.

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