Cuidar los suelos, esencia de una nueva política en Cuba

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La Habana, 30 oct (ACN) Los suelos de Cuba son potencialmente erosionables y sólo el 23 por ciento tiene categoría productiva I y II; el resto son afectados por diferentes problemáticas relacionadas con su inadecuado manejo y las condiciones climáticas, topográficas y edafológicas existentes.

“Todo ello se agrava por la baja percepción de la importancia del suelo como recurso natural finito y genera la disminución de su capacidad productiva”, asegura Dagoberto Rodríguez Lozano, jefe del Departamento de Suelos y Fertilizantes del Ministerio de la Agricultura.

Por ello, la esencia de las disposiciones jurídicas que entrarán en vigor a finales de enero del 2022 se enfoca en la conservación, mejoramiento, manejo sostenible de los suelos y el uso de los fertilizantes, que en dependencia de su aplicación ayudarán a revertir a largo plazo la situación de decadencia descrita.

El objetivo es favorecer los sistemas agrícolas sostenibles que eviten la pérdida de la agroproductividad, y perfeccionar el control estatal para la protección, conservación, mejoramiento, rehabilitación y manejo del suelo, y el uso de los fertilizantes.

“El suelo constituye uno de los recursos naturales más importantes para la producción agropecuaria, es el sustento de la biodiversidad, sin embargo, no lo cuidamos bien por lo que aumenta la degradación y la pérdida de la capacidad productiva.

Lea aquí: Implementará Cuba política para la conservación, mejoramiento y manejo sostenible de suelos

Según informó el especialista, entre las causas de la degradación de los suelos están la erosión, salinización y sodificación, disminución del carbono orgánico, desequilibrio de nutrientes, pérdida de la biodiversidad, compactación, acidificación y la contaminación; a ellas se suman su inadecuado manejo y las condiciones climáticas, topográficas y edafológicas existentes.

El 71 por ciento de la superficie agrícola de la isla presenta afectaciones por la erosión, el 15 por ciento denota la intrusión salina, mientras en el 24 por ciento hay evidencias de compactación y el 70 por ciento posee bajo contenido de materia orgánica, explicó Rodríguez Lozano.

La nueva política regula la obligatoriedad de los tenentes de tierra de cumplir las medidas aprobadas, y prioriza las inversiones para recuperar la infraestructura del sistema de suelos, incluyendo la red de laboratorios y el servicio estatal.

Es importante además en esa política el aseguramiento para los servicios analíticos de suelos, agua y plantas; la certificación y registro de los productos de uso agrícola y la adopción del manejo sostenible de la tierra bajo principios de la agricultura de conservación y precisión.

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