Una experiencia personal relacionada con la Covid-19

 

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Con el decursar del presente mes Cuba ha sido testigo de un mejor momento en cuanto al control de la Covid-19, aunque aún hay territorios donde la situación es preocupante como son los casos de Pinar del Rio, Sancti Espíritus, Las Tunas, Holguín y Camagüey.

Junto al perfeccionamiento de los protocolos médicos, el avance de la vacunación masiva de la población- ya casi el 70 por ciento de los cubanos completó su esquema de inmunización- y la insistencia en la mantención irrestricta de las medidas higiénico-sanitarias se ha ido a planos superiores en este combate frontal.

Reconozco que lo pensé mucho, pero finalmente me decidí a compartir con mí experiencia personal en la materia y espero que les sirva de alerta. Todo cuidado es poco.

Hay colegas y amistades que escribieron en la redes sociales sobre sus muy particulares versiones del tema, mas yo preferí esta variante y luego de transcurridas unas jornadas de mi personal enfrentamiento al terrible SARS-CoV-2. La humanidad no lo olvidará nunca.

Soy una persona vulnerable por la edad, vivir sola y padecer de asma e hipertensión arterial.

Consciente de todo ello durante estos meses de aislamiento fui disciplinada respetando las indicaciones; pero de pronto un día de septiembre comenzó la tos incesante, condenada diría yo, y eso me hizo aislarme aún más hasta la certeza de que necesitaba de la confirmación con el Test de Antígeno, que fue positivo.

Lea aquí: Díaz-Canel: "Aún no ganamos la batalla frente a la COVID-19"

Desde que avise al consultorio de mi condición fui visitada entre semana hasta mi alta epidemiológica hace ya 15 días. Nunca tuve fiebre ni tampoco ruidos en los pulmones. Aunque sí perdí el apetito, el paladar y el olfato; me ganó un cansancio y una fatiga- ya anunciadas ambas por un buen tiempo- y siempre con la tos por 10 jornadas seguidas de insomnio total. Nunca recuerdo haber tomado tantos jarabes de medicina verde, pero muy efectivos. No lo duden.

He quedado con otro tono de voz, dolores en todo el cuerpo, a veces en el pecho, que me han hecho pensar en males peores, con una fatiga perenne que trato de “combatir” poco a poco, pero yo que era una caminante rápida aún no me puedo dar ese lujo, so pena de agitarme y dar paso a una sudoración sofocante. Entre los padecimientos se han agudizado también los de antaño vinculados a los sistemas digestivo y nervioso.

A todas estas manifestaciones experimentadas vívidamente les encontré más razones, luego de que la Organización Mundial de la Salud publicó recientemente la primera definición clínica oficial de la enfermedad pos-Covid-19, donde resumió los síntomas, la probable duración y otros importantes datos, para facilitar el tratamiento de los convalecientes.

Ciertamente en el panorama nacional por estas jornadas asistimos a una reducción paulatina de la pandemia, al decir del Doctor Francisco Duran Garcia, quien no deja de insistir en el hecho de que la presencia de un escenario favorable, con las cifras más bajas en meses, no significa en modo alguno que debamos bajar la guardia para lograr su control.

Este testimonio no busca trascender en el tiempo y sí que las personas comprendan que hay que seguirse cuidando y bien, ahora más cuando la nueva normalidad, en convivencia con el virus, se abre a otras oportunidades en Cuba, porque la vida continua y los cubanos y su economía lo necesitan.

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