Béisbol-cultura: ¡binomio perfecto de la nación!

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El próximo día 19, la afición cubana estará de plácemes cuando se haga oficial la Declaratoria Patrimonio Cultural de la Nación a la dimensión cultural del béisbol: el juego de pelota, saberes y prácticas asociadas.

Y la esperada actividad no podía tener un lugar más especial que el vetusto estadio matancero Palmar de Junco, donde se disputó oficialmente el primer partido de este deporte de bolas y strikes en Cuba.

A mediados del siglo XIX tomó arraigo en toda la Isla, y con sabia razón gran parte del pueblo lo identifica como una alegoría nacional.
Su "pegada" ha sido tan potente, que en la actualidad se le conoce como deporte nacional y elemento integrador de la cultura popular tradicional, entendido como deporte, espectáculo y tradición oral.

Además, trasciende a otros ámbitos, entre los cuales aparecen las artes plásticas, el teatro, la música, la literatura, e incluso el vocabulario cotidiano.

En el juego de pelota destaca su influencia en el habla de los portadores y de la sociedad en su sentido más amplio; además del sistema de señales y gestos que establecen los jugadores para comunicarse entre ellos.

Lea aquí: El béisbol y su Declaratoria de Patrimonio Cultural de la Nación Cubana

Aparecen y se transmiten de generación en generación desde tiempos remotos, frases como "te poncharon", para aludir a un suspenso en alguna asignatura, o "te pusieron en 3 y 2", como sinónimo de una situación difícil de definir, o "te cogieron fuera de base" en clara conexión al conocimiento del porqué después de determinado error.

La cultura del béisbol en Cuba reúne a un núcleo de varios grupos de portadores, y cada cual ha heredado y transmitido saberes específicos. Pero al mismo tiempo, varios de dichos grupos comparten sus conocimientos, de manera que en ocasiones un colectivo puede estar incluido en otro.

Entre los principales portadores del béisbol como manifestación cultural inmaterial, se han identificado las peñas deportivas, las familias de tradición béisbolera, los grupos aficionados, los jugadores amateurs y los narradores, comentaristas y cronistas deportivos. Esto es, sin dudas, otra muestra del arraigo tan fuerte y del poder unificador que posee esta modalidad deportiva de roletazos, ponches y outs.

Pero hay más. Los peloteros se han convertido en "embajadores" cubanos en cuanto evento internacional han competido. Han transmitido los valores de nuestra sociedad y también han destacado no solo por sus largos jonrones y sus triunfos, sino también por ese calor tan "a lo cubano" mostrado sobre el terreno de juego.

La conservación del Patrimonio Cultural es una tarea de todos los días en cada país. Y como Cuba no es la excepción, será una misión especial para directivos y personal relacionado con el béisbol, mantener bien en alto este deporte orgullo de toda la Isla, para regocijo también de las generaciones que nos sucedan.

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