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El peligro de la confianza

 
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Once provincias cubanas y el municipio especial Isla de la Juventud no reportan casos positivos del coronavirus causante de la COVID-19 hace más de 15 días.En Guantánamo, por ejemplo, los registros superan el mes sin confirmar nuevos contagiados y las estadísticas se detuvieron en 17 enfermos, uno de ellos tristemente fallecido.
 
Y nos alegra la noticia de sentir más cerca la jornada en que comiencen a levantarse las restricciones en nuestra convivencia social y recuperemos la vida de antes de la pandemia, aunque con las precauciones que será necesario mantener.
 
Pero entonces te encuentras con el fenómeno y temes que se estropee lo que tanto esfuerzo nos ha costado conseguir a todos, y te molestas mucho por la ligereza y la falta de percepción de riesgo que algunos, increíblemente, todavía no interiorizan, y porque quizás hace falta más mano dura, más control, antes de que sea demasiado tarde.
 
Sí, allí en la cola para entrar a la tienda, te encuentras al viajero recién llegado de La Habana, la provincia epicentro de la pandemia  ahora en Cuba, conversando muy orondo, como si tamaña irresponsabilidad fuera lo más normal del mundo.
 
Permaneció varios minutos en el lugar y no fue hasta que se retiró con la compra en mano que su interlocutora comentó que “la gente sí está viajando, ese mismo vino ayer de la capital”.
 
Entonces te preguntas si no se supone que esas personas debían estar bajo seguimiento por 14 días una vez que arriben a Guantánamo, o a cualquier otro sitio del país, ya sea en un centro  de aislamiento o en la casa, como han  indicado las autoridades sanitarias y en el Consejo de Defensa  Provincial (CDP), o como se actúa también con quienes llegan del exterior, para no poner en riesgo la salud de los otros y el trabajo de varios meses de desvelo por contener el nuevo coronavirus.
 
Ya lo ha alertado en más de una ocasión Rafael Pérez Fernández, presidente del CDP: “Hay que intensificar el seguimiento y vigilancia en los barrios de los que proceden de otros territorios, y si fuera necesario, se tendrá que pasar a otras medidas con quienes rompen la limitación de movimiento, salen de sus hogares y deambulan en las calles”.
 
En la provincia más oriental del país se establecieron puntos de control intermunicipales y tres interprovinciales en el acceso por carretera, en los cuales se fiscalizan a aquellos que entran por la autopista nacional y a quienes lo hacen también por la vía de Sabaneta, en el municipio de El Salvador, y por el vial Moa-Baracoa, en la Primada de Cuba.
 
Se trata de una vigilancia que es esencial en el control epidemiológico de Guantánamo para evitar la reaparición de la COVID-19, puesto que a diario la cifra rebasa el centenar de viajeros, los cuales han sido la principal fuente de infección de los casos confirmados aquí.
 
No sé si esa creciente cantidad de individuos, sean o no del territorio, realmente necesita moverse ahora en medio de este complejo escenario, lo cierto es que ante las evidentes muestras de indisciplinas al violar el aislamiento, deben arreciarse las medidas.
 
Ya bastante tenemos con la multitud de gente en la calle a toda hora, muchísimos sin el nasobuco o con este colgando del cuello (a pesar de las  miles de multas impuestas por esa causa), y por si fuera poco, irrespetando el distanciamiento físico.
 
Basta con que un viajero enfermo, de ese gran universo de asintomáticos que cada día es más amplio entre los diagnosticados en Cuba, se pasee por una de esas aglomeraciones, para que volvamos a vivir otra pesadilla en una provincia en la cual hace más de 35 días, no se reporta un nuevo caso.
 
Puede que la mayoría de los viajeros sean conscientes y cumplan, pero lo cierto es que el riesgo existe con los que infringen lo establecido y quizás haya que valorar si en vez de ir a casa, lo hagan para centros de aislamiento, al menos los de las provincias más afectadas y mientras bajan las cifras de positivos en aquellas.
 
Sería bueno también que los más cercanos a ellos, familiares, amigos y vecinos, aporten al  propósito de que estas personas permanezcan en el hogar, con el consejo oportuno, el llamado de atención, puesto que una recaída de Guantánamo en el actual escenario, significaría volver no sólo a una enfermedad que puede resultar letal, sino a crecer en los gastos económicos de un país que no cuenta con suficientes finanzas para ello y para colmo, el  gobierno de Donald Trump acaba de anunciar nuevas sanciones a siete entidades cubanas, como parte de la política del bloqueo.
 
Cuba figura entre las naciones de mejores resultados en el enfrentamiento a la COVID-19, no solo en comparación con América Latina, sino también con el resto del mundo, pero hace falta que todo eso no se eche a perder.

Comentarios   

0 #1 Frank Alvarez Somoza 07-06-2020 14:18
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