All for Joomla The Word of Web Design

¿Mi trabajo es usted?

0-16-caricatura.jpg

Recientemente, mientras hacía cola para adquirir un producto en una de las tiendas “insignes” de la ciudad, pudimos enterarnos todos los que esperábamos de las decepciones amorosas de la empleada, los problemas con el padre de su hijo y la mala opinión sobre los hombres, que la mantenían decidida a no casarse nunca más, todo ello en tanto cobraba y entregaba los comprobantes, sin pronunciar jamás un “gracias por su visita” o “vuelva pronto.”

La anécdota es sólo una de las aristas que podemos encontrar en la actualidad en las tiendas y unidades de servicios recaudadoras de divisas, donde es frecuente recibir la indiferencia de los empleados, ocupados más en conversaciones particulares o asuntos personales, que en la atención a los clientes
Atrás quedaron los días, a finales de los 90 cuando tuvo lugar la despenalización del dólar y aparecieron las cadenas de tiendas recaudadoras y otros establecimientos que abrieron a los cubanos la oportunidad de apreciar y disfrutar de imágenes y servicios hasta entonces desconocidos.

El personal seleccionado después de un riguroso proceso, en el cual además de la capacidad, se tenía en cuenta el porte y aspecto, era instruido en normas de comportamiento hacia el cliente, lo cual marcaba notoria diferencia con el resto del mercado en pesos cubanos.

A ello se unía el mantenimiento esmerado del orden y la limpieza, que combinaba con la decoración y el buen gusto en la mayoría de los casos, para no ser absolutos.

“Buenos días”, “ en que puedo ayudarle”, “gracias por su visita” y “vuelva pronto” eran frases cotidianas, al igual que la compostura del personal detrás del mostrador o a orillas de las perchas, presto siempre a acomodar cualquier pieza textil que el usuario situara fuera de su lugar.

Con el paso del tiempo algo ha ido cambiando y lo cierto es que otra imagen a veces hasta penosa, gana espacio y desluce el servicio pagado 25 veces más caro que el ofertado en moneda nacional.

Salvo honrosas excepciones, el consumidor no recibe toda la protección que afirman las pancartas expuestas en algún lugar visible de las unidades, pues en ocasiones tiene que reclamar que lo atiendan ante la pasividad e indolencia de la empleomanía.

Es tan común el hecho de que haya que esperar porque cuadren una caja, o porque el trabajador vaya a almorzar, que ya nadie pierde el tiempo en reclamar.

Otras posturas alejadas del buen hacer y no por ello difícil de encontrarlas son las conversaciones en voz alta entre dependientes, detener las ventas para recibir y cuadrar mercancía del almacén, o verlos con un calzado inadecuado, para descansar los pies.

“Aquí nada tiene fijador”, manifiesta un consumidor para argumentar la falta de constancia y de exigencia de muchos directivos que atenta contra la buena imagen y el servicio adecuado en sus establecimientos.

Si bien algunas cadenas y unidades específicas logran un mínimo de decoro en sus resultados, ninguna sin excepción escapa en algún momento a uno que otro de los elementos antes señalados.

Abocados a un cambio de mentalidad, a pensar como país y a cultivar la cultura del detalle como ha sugerido el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, urge traducir las palabras en hechos y comenzar a elevar la exigencia para rescatar la imagen comercial que antaño distinguió a estos centros comerciales.

En las condiciones actuales de la nación, cuando la economía se resiente y los efectos del criminal bloqueo se hacen sentir con más fuerza en todas las esferas de la vida diariamente, se impone la necesidad de aplicar el sentido común, ese que no se adquiere en ninguna universidad, sino que nace del deseo de ser responsables y consecuentes con el momento histórico.

Muchos artículos de primera necesidad pueden escasear hoy en los estantes de las tiendas, pero a ello no deben unirse aquellas conductas indebidas de quienes están para servir, que sólo atizan la irritabilidad, el descontento y hasta la formación de criterios desligados de la realidad.

"En prever está todo el arte de salvar", aseguró José Martí y cabe traer a colación sus palabras en momentos en que la eficiencia, eficacia y efectividad en todos los órdenes, resultan indispensables en el camino por sortear momentos de crisis.

Si aspiramos a una sociedad más justa, comencemos por tratarnos mejor los unos a los otros y acometer con mentalidad transformadora lo que a cada quien corresponda.

Comentarios   

+1 #2 Ivy 22-03-2020 11:13
Elier Mejías, coincido con su comentario, pero debo decirle que no es solo la juventud la que carece de educación y buenos modales. Las personas adultas, también sufren este mal que empaña cualquier servicio. Y se lo digo porque trabajo a diario con clientes vía telefónica, y es desagradable la manera en la que nos tratan, a mí y a mis compañeras, nos ofenden, nos dicen groserías, lo mismo niños, jovenes, adultos, hombre y mujeres. Es terrible.
Citar
0 #1 Elier Mejias 20-03-2020 08:22
Es normal y no me sorprende nada su comentario hay mucha confianza en la juventud y es ahi donde debemos enfocarnos no tienen educacion ninguna y mejor no hablar de tratos........
Citar

Escribir un comentario

No se admiten ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
Nos reservamos el derecho de no publicar los comentario que incumplan con las normas de este sitio


Código de seguridad
Refescar