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Entre la parafilia y la vulgaridad

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   ¡Psis, psis!, escucharon cuatro estudiantes de primer año de la Facultad de Artes y Letras, de la Universidad de La Habana, cuando a las dos de la tarde caminaban por la acera que bordea el Hospital Docente General Calixto García, ubicado en el Vedado.
   No fue una vez, ni dos, fueron varios sonidos similares que incitaban a que mirasen hacia cierto lugar. Carla se dejó llevar por la curiosidad y nunca olvidará que a plena luz del sol, dos hombres, subidos en el empinado terreno y sin esconderse detrás de los arbustos que rodean dicho centro médico, estuvieran acariciándose sus genitales.
   Lamentablemente, escenas como la antes descrita no constituyen  ya un fenómeno social aislado, a los masturbadores públicos y/o parafílicos se les encuentra en parques, cines, propiedades abandonadas, playas, zonas poco alumbradas, o simplemente en las guaguas, como fue el caso de Olivia.
    “Iba en el P-5 para el teatro Mella, camino en busca de un sitio y me siento junto a un hombre bien vestido, parecía un padre de familia,-acotó-, llevaba sobre sus piernas una maleta de trabajo. Ya sentada me percato que empieza a moverse extraño y cuando miro con detalle, tenía la mano izquierda dentro de su pantalón, rápido me levanto, su descaro fue tal que él llegó al clímax en segundos”, relató.
   Las parafilias son catalogadas por la Organización Mundial de la Salud como trastornos de inclinaciones sexuales, y frecuentemente convergen más de una en un mismo individuo.
   El doctor Celestino Vasallo Mantilla, jefe de la Cátedra de Sexualidad de la Facultad de Ciencias Médicas del "Calixto García", define este tipo de conducta como exhibicionismo, que como las demás parafilias, lo es también sexual, “aunque no todos los trastornos son enfermedades”.
   Vasallo confirmó que “el placer que ellos sienten resulta, precisamente, ver la reacción que producen en las otras personas, ya sea de miedo, de temor, de risa, de alegría, es múltiple; y con frecuencia también se masturban”.
   Al respecto, la psiquiatra Yamira Puentes, del Centro Comunitario de Salud Mental de Centro Habana, expresó que a veces no les da tiempo a masturbarse, lo cual realizan posteriormente, al recordar el momento en que se exhibieron y la reacción que provocaron.
   Ambos especialistas coinciden en que los adultos que llegan a sus consultas tienen esta conducta desde la adolescencia, y que en culturas donde el nudismo deviene una práctica común se reportan muy pocos casos, pero que la nación cubana posee otros valores éticos y morales, y mostrar los genitales es “muy mal visto”.
   Diversas pueden ser las reacciones ante tales hechos, no hay una solución perfecta, ni a largo plazo; sin embargo, gritar, burlarse o mostrarse indiferente parecen ser las más frecuentes.
   Complicada constituye la caracterización para este tipo de actos, porque si bien el exhibicionismo puede estar acompañado del autoerotismo, no debe confundirse con la masturbación compulsiva, la cual se incluye dentro de otro trastorno obsesivo y no de las parafilias.
   La alerta roja contra el acoso sexual público en Cuba se encendió en 2002, cuando se aplicaron dos mil encuestas a mujeres durante la realización del documental Mírame mi amor, de la cineasta Marilyn Solaya, donde el 97,7 por ciento de ellas confirmaron haber tenido una experiencia con exhibicionistas y el 62 por ciento incluso varias.  
   No obstante, pocas féminas acuden a las unidades de la Policía Nacional Revolucionaria para denunciar tal delito, y se desconoce que esta práctica es calificada como “exhibición impúdica” en el Decreto-Ley 141, el cual establece una multa de 40 pesos en moneda nacional, cuantía que puede aumentar según la conducta, características del infractor y la consecuencia del hecho.
   En tiempos en que combatimos tenazmente las indisciplinas sociales, el castigo para tales actos debe reajustarse. Si bien hasta cierto punto deviene una enfermedad, entonces démosle el tratamiento adecuado y prevengamos así ser espectadoras de posteriores vulgaridades.

Comentarios   

0 #3 Tzu 06-11-2014 10:25
El sombreado tramo de la avenida entre la Facultad de Artes y Letras, pasando frente al Machado y llegando hasta el Estadio universitario, sobre todo en la acera del frente es la Meca de estos famosos "Tiradores", desde tiempos remotos. Hasta cuando hay que soportar eso. El bosquecito de la Ramon Font también. Es que ellos saben que por ahi pasa todo un mundo de universitarias. hay que parara eso pero ya!!!
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0 #2 Elisa Logge 01-11-2014 09:07
Es bueno que la prensa pierda el miedo y comience a hablar sobre estos problemas, que afectan a la sociedad, no creo que no haya una mujer cubana que no haya sido molestada de esta manera al menos una vez, me asombra muchísimo que la multa sea de 40 pesos, creo se debe ser mas severo, pues en mi opinión esto es una forma de violencia de género. Nuestras mujeres y niñas deben ser protegidas de estos individuos.
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0 #1 Yayi 30-10-2014 10:06
Estoy totalmente de acuerdo con este artículo, cotidianamente encontramos personas sin escrúpulos con este comportamiento, sin respetar que niños y ancianos los vean es este acto, creo que se debe ser más severo en las multas y en el enfrentamiento a estas personas que atentan contra las buenas costumbres de nuestra sociedad.
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