La Habana, Martes 21 de Agosto de 2018 12:26 am

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Aborto seguro en Cuba: evitar es el mejor camino

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La protagonista de esta historia, Rosalba, puede tener varios nombres, pues son muchas las que ante un embarazo inesperado se encuentran en la difícil situación de qué hacer: tener el hijo o esperar más tiempo.

Muchos son los que en el seno del hogar intervienen y dan sus opiniones a diestra y siniestra, y mientras Rosalba apenas puede conciliar el sueño y el estrés la desconcentra, trata de escuchar los criterios de cada uno para tomar la mejor decisión.

Ahora, lamenta su propia falta de cuidados y la de su pareja, y tiene miedo de utilizar el aborto como método anticonceptivo, pero a la vez, no ha planificado ni desea ser madre todavía.

Rosalba, no será la primera o la última mujer que se encuentre entre este tres y dos, y hay una pregunta que espera, sin sorpresas, cada vez que alguien conoce su estado: ¿te lo vas a sacar o te lo vas a dejar?

En Cuba, contrario a otros países de América Latina, la tolerancia social y moral al aborto, así como su práctica, resultan frecuentes.

La última Encuesta Nacional de Fecundidad fue realizada en la Mayor de las Antillas en 2009 por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, y en ella se resalta la alta prevalencia de estas situaciones en Cuba, lo cual ha llevado a especialistas a afirmar que en la actualidad se utilizan estos procedimientos como métodos anticonceptivos.

En otras palabras, el aborto deviene alternativa al no uso -o al uso incorrecto- de los diferentes métodos para evitar los embarazos.

Aunque el archipiélago carece de una ley de aborto, su práctica está despenalizada desde 1965. Hasta las 10 semanas de embarazo no es necesario dar alguna razón para optar por esa práctica.

La utilización del aborto como alternativa para evitar ser madre o tener más hijos ha sido, también, gracias a que existen seguridad y confianza en los profesionales de la medicina para efectuar este proceder.

Aquí, en la nación caribeña, el aborto o legrado es seguro, cómodo y gratuito, pese a los malestares que puede causar en las pacientes o a las  complicaciones que en ocasiones suelen aparecer.

Hoy, el control de la natalidad cubana se encuentra centralizado desde la atención primaria de salud, lo cual es una garantía para cualquier procedimiento en este sentido, y en él se incluyen las consultas de orientación y planificación familiar, con la expectativa de disminuir el embarazo no deseado, la mortalidad materna y la infantil.

Es una fortaleza para las féminas cubanas su derecho a decidir sobre sus cuerpos; sin embargo, los especialistas alertan que esta práctica no debe convertirse en un hecho común.

Aun cuando se implementan campañas de educación sexual desde la escuela, se ofrecen métodos anticonceptivos a precios muy bajos, y se enfatiza que evitar es lo mejor, por lo general existe poco conocimiento relacionado con la sexualidad, principalmente en los adolescentes.

Casi siempre sucede que son las mujeres quienes toman la decisión de si continuar o no el embarazo, en una parte, por el empoderamiento logrado y, en otra, por la escasa responsabilidad de los hombres en la reproducción y las consecuencias de relaciones sexuales sin protección.

Se reconoce, además, que son múltiples las causas que intervienen en la decisión de ser madre o tener más hijos: edad impropia para gestar, embarazo muy próximo al último parto; desconocimiento, mal uso, fallos y poca disponibilidad de anticonceptivos, obstáculos a proyectos personales, prejuicios y malas condiciones materiales y familiares.

De ahí que el mejor método siempre será la protección, algo que comprendió muy bien Rosalba, para quien resultó traumática la interrupción de su embarazo.

Quien haya pasado por ese duro momento sabe cuán difícil es tomar esa decisión, compartió con la ACN.

Válido es señalar asimismo que en Cuba se penaliza la interrupción del embarazo ilegal, es decir, fuera de las instituciones de salud, como lo establece el Código Penal desde 1979.

Anteriormente, desde 1965, se había hospitalizado el procedimiento, luego de que muchas mujeres murieran en la Isla debido a las malas prácticas caseras; sin embargo, en 1968 se comienzan a registrar las cifras oficiales de aborto en el país.

Sobre el tapete varias preguntas necesitan ser respondidas aún ante la alta cifra de abortos, y unas cuantas son recogidas en una investigación de la Universidad de La Habana en el 2014.

¿Hasta qué punto el aborto seguro y su legitimación social han creado una "cultura del aborto" entre las mujeres cubanas? ¿Conocen realmente los riesgos que se corren tras un aborto? ¿Reciben hombres y mujeres información y servicios de salud sexual y reproductiva adaptados a su edad? ¿Hay conciencia de que la prevención es mejor que la actuación?

Y es que pese a que existe la posibilidad de apostar por un aborto seguro y legal, un derecho inalienable conquistado por la mujer cubana resultado de la Revolución, ésta opción no elimina los riesgos y secuelas para la salud femenina; de ahí que el tema aún carece de un punto final.

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