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Buenos modales vs malas caras

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Alguna vez, a lo largo del día se ha preguntado: ¿cómo me sentí cuando aquella compañera me habló de forma tan cortante?, ¿O cuando me ridiculizaron delante de mis compañeros de trabajo? Estas preguntas nos ayudan a conocernos y a comunicarnos mejor con nosotros mismos.
   En ocasiones la manera de relacionarnos con los demás nos separa más que nos une. La mala comunicación muchas veces conduce al divorcio de las parejas, a  un clima enrarecido en el centro laboral o de estudios o  a que ocurran conflictos entre familiares y amigos.
  Igual conlleva a sentirse ninguneado cuando se acude a un sitio a realizar una gestión, la compra de un artículo, la búsqueda de información necesaria y solo encontramos malas caras o respuestas evasivas.
   Debemos aprender a tomar conciencia de nuestras emociones y comprender a su vez, la de los demás, lo cual es un elemento muy importante si queremos comunicarnos de forma más respetuosa  y más comprensiva con quienes nos rodean.
   Hay días en que muchas personas se levantan y ya desde temprano enfrentan alguna situación que las disgustan en el hogar y luego, salen rumbo al lugar de labor o de estudios con una carga emocional negativa, que se vuelca en las relaciones interpersonales.
   Resulta necesario saber controlar esos estados de ánimo, el cual puede conllevar a que la convivencia con los demás tenga matices de agresividad, muy contrario a los buenos modales y las maneras educadas con que debemos conducirnos.
   Es imprescindible evitar las discusiones cargadas de emociones negativas y para esto podemos llegar a acuerdos con los  demás y establecer un puente a través de las emociones, promoviendo el acercamiento en lugar del distanciamiento.
  Además, es importante aprender a tener conciencia de las emociones del otro, primero intuyéndolas a través de su lenguaje verbal y no verbal.
   Por ejemplo, ¿alguna vez, estando en su trabajo, algún compañero le ha puesto mala cara o se ha mostrado ausente, sin ganas de hablar? ¿Qué han pensado sobre él? Se ha preguntado ¿estará triste o enfadado por algo?
   Si pretendemos fomentar la comunicación con el otro, es necesario que comprendamos cómo se siente y comunicarnos desde sus emociones, permitiéndole que se tome su tiempo, adaptándonos a su estado en ese momento.
  De seguro que así ayudaremos a lograr una eficaz comunicación y una mejor convivencia.

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