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Hay nombres tan fuertes en la vida… yo no sé

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Parafraseando los versos de César Vallejo, Hay golpes en la vida/ tan fuertes/ yo no sé/ voy a referirme en este comentario a la manera en que muchos cubanos de los últimos tiempos han nombrado a sus hijos, a veces de manera tan extraña que ni los propios progenitores saben luego cómo pronunciarlos, tan rara resulta su fonética.
   Un vistazo a los más de tres millones de nombres registrados en la base de datos de ETECSA, muestra que proliferan las chicas y chicos cuyos nombres comienzan con Y, y son los que ocupan el primer lugar, mientras los que empiezan con A se ubican en el segundo, de ahí que pueda llegar a afirmarse que un gran porcentaje de los nacidos en Cuba en los últimos tiempos son los de las Y y las A.
  Los padres comenzaron a dejarse ganar por esa tendencia a partir de 1975. Se conoce que los progenitores de muchas personas con Y echaron a volar la imaginación, tomando apelativos de los más diversos, algunos eran con J porque provienen del inglés y en la Isla los escribieron según lo pronuncian, otros son de procedencia indígena, mientras algunos surgieron trasponiendo letras del nombre de la madre y el padre.
   Con las A igual surgieron muchas innovaciones.
   Apelativos rusos, muy de moda en otras décadas, o de famosos artistas del pop, del rock o del cine, igualmente extranjeros pero escritos con pretensiones de españolizarlos sirvieron para que esos progenitores pensaran que así sus hijos serían más “chic”.
   Estudiosos de lingüística se han interesado en investigar ese fenómeno del cual Cuba ha sido muestra ilustrativa, porque hay apelativos que responden a marcas comerciales y hasta a los identificativos de aerolíneas.
   De acuerdo con estudios publicados, se afirma que de la década de 1930 a la del 60 eran pocos los niños y niñas denominados con Y, y los que así se llamaban tenían un lugar 20 en la escala de las letras.
  Cuando se habla del tema, algunos opinan que esa moda de inventar nombres resulta de una especie de arrogancia del ignorante, que tira por la borda la cultura de su país y su lengua y el propio pasado familiar, al tiempo que demuestra su falta de sensibilidad estética al engendrar combinaciones silábicas que ni el propio inventor consigue articular.
  Otros consideran que perjudica la proyección de la personalidad y contribuye al daño moral en un individuo frecuentemente instado a explicar su denominación y ofrecer toda una disertación de cómo se escribe, de dónde lo sacaron y quién lo inventó.
  Ya en los últimos años, la moda de los inventos de nombres ha languidecido un poco y vuelven a escucharse las preferencias por los compuestos a partir de elegir los de los abuelos, y son numerosas las María, Laura, Daniela, Claudia, Magaly, así como los José, Francisco, Jorge, Andrés, Antonio, Manuel, Alejandro y otros sin llegar por supuesto a aquellos de antaño, cuando el santoral imponía a algunos progenitores la alternativa de llamar a los infantes a veces de manera poco atractiva.
  Veremos si en 2018 sigue manteniéndose esta tendencia y echamos mano al rico idioma español para elegir en una larga lista cómo se llamará la niña o el niño de la familia que está por nacer.

Comentarios   

 
+1 #3 Derwil 06-01-2018 20:58
Tal es el trauma (figurativament e), que a veces cuando me preguntan cómo me llamo espero que los que me conocen respondan por mí porque ya se ha vuelto un tanto pesado eso de tener que explicarle a todo el mundo el por qué.
Creo que es importante que se inverstiguen cosas como estas que nos llevan a la reflexión y sirven como curiosidad un tanto cómica sobre la vida cotidiana. Jjjjj
Muchas gracias por el artículo.
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+1 #2 Derwil 06-01-2018 20:56
De hecho es sorprende que la autora se halla tomado un tiempo para hacer una investigación como esta que, aunque materialmente no aporta nada, espiritualmente sirve de apoyo para todos aquellos(incluy endome a mi) que tenemos esa especie de condición. Es cierto que me ha psado más de una vez que cuando voy a decir mi nombre tengo que explicar de dónde salió y etc., aunque creo que el hecho de que me lo pusieran así no fue por ser ''chic'' ni mucho menos menos, pero bueno... no dudo que haya quine lo haga por eso. jjjjjj.
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+1 #1 Derwil 06-01-2018 20:54
Es algo interesante que tomes este tema. Esa es de las cosas de las que nos damos cuenta cuando nos ponemos como a pensar en nada y que que la mayoría de las veces cuando las expresamos los demás terminan preguntándonos que qué nos pasa.
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