Ruinas peligrosas

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Los transeúntes ocasionales de la acera colindante con las ruinas de la

antigua fábrica de chocolate y confituras de Infanta, entre Sitios y Peñalver, no pueden evitar su desagrado y aprensión mientras pasan por el lugar.
¿Qué sentirán los vecinos de la zona?, se ha preguntado más de una persona,  pues ellos se han visto obligados a convivir con semejante foco generador de peligros.
  Al grano: se trata de un lugar donde todavía hay restos de socavados muros de mampostería y vigas de hierro retorcidas y oxidadas, milagrosamente en pie, aunque parecen pender de un hilo invisible dispuesto a romperse en cualquier momento y de forma inesperada.
Se dice que allí radicó la primera sede de la prestigiosa marca elaboradora de bombones finos de chocolate y otras confituras  La Estrella, en un edificio de bello pórtico construido entre mediados o fines del siglo XIX, según distintas versiones.
      Hacia los años 30 del pasado siglo se convirtió en casa de vecindad hasta que fuera declarado inhabitable, hace pocos años, por los riesgos que entrañaba el notable deterioro del inmueble.
  No es el único punto en estado ruinoso o crítico, estructuralmente, de la calle Infanta, esa arteria tan transitada e importante de la capital, ni mucho menos de La Habana.
   Y se sabe que la solución de algunos de estos problemas,  acuciantes y de gran peso en la vida de muchas personas,  por su envergadura deben esperar por una mejoría notable de la economía que permita asumir las intervenciones definitivas y necesarias.
   Pero esas ruinas que no se acaban de demoler también se han convertido en un repulsivo foco de insalubridad.Es ya, de hecho, uno de los tantos vertederos de basura y desechos que se están extendiendo por la ciudad capital, a la vista de todos. Su fetidez y “cultivo” de vectores dañinos para la salud hace muchas veces insoportable el tránsito y lo convierten en un laboratorio de potenciales males sanitarios.
  Sin embargo, por allí se ven personas que sin cuidarse de los riesgos de derrumbe recolectan materiales, como viejos ladrillos y no sé que otra cosa útil, bajo las viejas y peligrosas estructuras. Casi parece ser algo natural el vertimiento de basura, escombros y cadáveres de animales, descompuestos por días bajo sol quemante y al aire libre, esparciendo su carga de contaminación.
   En dos o tres oportunidades, hace ya varios meses, se vio trabajar allí a algunas grúas en el desmontaje de la estructura, harto dificultosa por sus vigas de metal.
  Pero tales equipos dejaron la labor sin terminar y  las ruinas están allí, en el estado que hemos descrito. Y cada vez el ambiente está peor.
  Nunca se supo si fueron desviadas por sus entidades a cumplir otra función o si su tecnología no respondía a los requerimientos de la demolición.
¿A quién le duele esto? ¿Qué están haciendo los responsables directos de solucionar este problema? ¿Cuánto más hay que esperar?
   Hay también otra realidad . Si bien es cierto que los restos de la  afamada confitera deben derribarse, por su peligrosidad, su permanencia no justifica de ninguna manera la conversión en vertedero de basura.
    Y en ello las autoridades municipales, entidades sanitarias y la comunidad en pleno pueden y deben jugar un activo rol. Las autoridades, como uno de los responsables directos del asunto y la persistencia de este problema,
  La comunidad, como un ente cooperador  y vigilante contra las indisciplinas sociales, esas que han convertido el lugar en infecto vertedero, peligroso para la salud humana y ambiental. Seguramente se han hecho gestiones y acciones, pero es evidente,  hay que hacer más.
     Lo peor que nos puede suceder, y hablo a las personas conscientes y amantes de su entorno, es caer en la indiferencia o en la resignación, cuando no en ser comisores de agresiones a la comunidad y al medio ambiente, porque nos sintamos desesperanzados ante la magnitud de algunos problemas. Los cubanos no somos así y nunca nos hemos cruzado de brazos. (Martha Gómez Ferrals, AIN)

Comentarios   

+1 #2 Fe 22-08-2014 12:00
Es lamentable esta situación y hay que verla puntualmente. Hay otras edificaciones en mal estado, pero no por incapacidad o desidia del gobierno, que muchos esfuerzos hace para reparar, dar mantenimiento y construir obras sociales, hospitales, escuelas y viviendas... Solo que son edificaciones muy viejas y el prolongado periodo especial agravó la situación. Ahora se han acumulado los problemas y hay que resolverlos poco a poco. Creo que lo criticable fundamentalmente es permitir que se acumule esa cantidad de basura, que genera vectores y es un atentado contra la salud en esa zona, y en primer lugar los responsables son los que allí habitan, que arrojan los desechos y/o no velan por la higiene del lugar que es su entorno. Junto a ellos están las autoridades locales -consejo popular, delegado del poder popular, cdr, fmc, comunales...
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0 #1 Raymond Muller 20-08-2014 15:13
Esta nueva alerta contra la "indiferencia y la resignación" es fundamental, y los responsables de acabar con esta insoportable situación no deberían poder descanzar hasta solucionar el problema. En Centro Habana, pero también en otros municipios de la capital, ya no se cuentan los edificios cayendose por la increible falta de mantenimiento constructivo desde siempre. Parece que el gobierno a cualquier nivel es incapaz de contrarestar esta situación que esta acabando con Ciudad Habana
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