Un tamiz cubano llamado productividad

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Paula no quiere decir su apellido, y mucho menos donde labora. Su sonrisa es todo un discurso de culpabilidad cuando responde que no está de vacaciones, pero solo salió un momentico a las tiendas, esas popularmente conocidas por shoping, “para ver qué han sacado en venta”.
   El momentico resulta relativo porque para visitar la red de mercados en divisa de Cienfuegos se requiere de buen tiempo.
  Yordany, por el contrario, asegura que es informático, y abandonó su puesto en una de las entidades del centro urbano para adquirir el yogurt liberado “porque sino lo compra a esa hora, luego se acaba”.
  Sin embargo, por esas y otras diversas razones, hay muchos Yordany y Paulas en el bulevar de la ciudad capital, en el centro-sureño territorio homónimo, durante todo el día, al punto que un turista extranjero preguntó qué ocurría en esa arteria peatonal urbana,  cuando vio  tanta concentración de personas.
  Lo más preocupante apunta a que ello ocurre en todas las jornadas laborables, entre las ocho de la mañana y cinco de la tarde (periodo comprendido para la jornada laboral cotidiana).
   La ausencia del trabajador a su puesto, el aprovechamiento laboral, el contenido de trabajo, los sistemas de pago y la estimulación son como las diferentes cribas u orificios de un tamiz llamado productividad, que al final define la eficiencia de una empresa, un municipio, la provincia o el país.
  Los ejemplos anteriores constituyen solo una pequeña muestra de ello, porque ambos trabajadores fueron a sus entidades firmaron la tarjeta de asistencia y abandonaron transitoriamente sus puestos y por ende sus contenidos laborales. Ellos son los presentes ausentes.
  Ahondando sobre estos temas, causan asombros cifras sobre las ausencias por certificados médicos emitidos en 2013, cuando se llegó a la cuantía de un millón 376 mil días autorizados a no laborarse mediante ese documento médico legal, sostiene Ada Lozano, especialista de Asistencia Médica en la Dirección Provincial de Salud en Cienfuegos.
   Esos dígitos son un equivalente a tres mil 760 trabajadores que dejaron de asistir un año al trabajo. Esos son los ausentes ausentes.
    En muchas ocasiones, quienes tienen la posibilidad de visitar diferentes enclaves de servicios o económicos habrán  podido tropezar con ese otro tipo de trabajador: el presente ausente. Está en su puesto, llega temprano todos los días y no aporta nada. Conversa, intercambia con el vecino, interrumpe a los que en verdad se empeñan en trabajar, llama por teléfono constantemente, gestiona desde su buró la vida y milagro, pero no aporta un “chícharo”, como diría un buen cubano.
  Quienes manejan datos relacionados con el tema, en la Oficina Provincial de Estadísticas como Margarita consideran que esta situación se da mayormente con entidades de servicios, oficinas tramitadoras, donde aún las plantillas se mantienen altas y los contenidos de trabajo no cubren toda la jornada. Generalmente esas oficinas están ubicadas en el centro urbano.
 Todo lo contrario ocurre con las entidades de producción continua, industrias productoras de bienes y renglones exportables, dígase Oleohidráulica Cienfuegos, Empresa Constructora de Obras Industriales ECOI 6, Productora de Piensos y termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, entre otras.
 En esas, la productividad crece cada año, las utilidades aumentan y hay un vínculo del pago por resultado del trabajo.
  Un informe, aportado por la ONEI en la provincia, asegura que hasta el cierre de mayo del presente año la Perla del Sur ejecutó al 113 por ciento la productividad y creció en relación con igual etapa del año anterior en 11 por ciento
  Octavio Menéndez, director de Explotación en la Asociación Portuaria del Centro, argumenta que en el puerto local hay un sistema de contratación a tiempo determinado para enfrentar los periodos de picos en la arribazón de barcos, en los cuales se labora con una alta intensidad en grandes regímenes de manipulación de carga y cuando estos concluyen cesa el vinculo del estibador con la empresa.
  Generalmente son trabajadores que laboran en otras esferas como constructores por cuenta propia, por cuanto al culminar la tarea en el muelle acometen otras faenas bien remuneradas.
  En relación con los obreros fijos, también se acogen al pago por resultado del trabajo, y si se adelantan las operaciones en las descargas y cargas de determinado buque, ello genera ganancia para la empresa y por tanto para el trabajador.
  Allí nunca más hubo dificultades con certificados médicos, porque los obreros se cuidan para no sufrir accidentes, ni laborales ni otros comunes que al final le afecte el pago en divisas.
  En una provincia tan industrializada como Cienfuegos, donde no falta empleo y en su gran mayoría requieren de fuerza calificada o profesional, la Central de Trabajadores de Cuba registra la incorporación de solo 120 mil obreros, lo cual viene a ser poco mas de un cuarto de la población existente en el territorio,  ascendente a 400 mil habitantes.
   En fin labora uno para que se sostengan cuatro.
 Y si tenemos en cuenta que entre los que nutren la plantilla muchos  son como Paula y Yordanis, entonces hay que lograr más control en la jornada, en el aprovechamiento, revisar contenidos, supervisar los cumplimientos no solo productivos, sino también en los servicios y en aquellos de atención a la población, para dar tratamiento más eficientes a la gente que en verdad sí trabaja.

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