Jóvenes, policías, ¿ciclistas?...

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Patrullar las calles de cualquier ciudad de Cuba todavía es tarea de hombres en automóviles, aunque desde hace algunos meses un grupo de jóvenes en bicicleta, pertenecientes al cuerpo de Agentes del Orden Público (AOP), apoyan esa tarea en Santa Clara.
   Al verlos por primera vez uno piensa que se trata de un equipo de ciclistas que al no ser profesionales entrena con atuendo incómodo, pero al detenerse y mirar los ciclos, puede comprenderse que se trata de policías.
   Una mayor capacidad de acceder a lugares de difícil acceso para las patrullas tradicionales, hacen que el cuerpo de ciclovigilancia (agentes del orden público en bicicleta) de Villa Clara enfrente con éxito delitos e indisciplinas sociales.
   El mayor Raudel Martínez, jefe del destacamento de AOP en la provincia, asegura que los montados tienen toda la preparación de un policía tradicional y cumplen múltiples misiones relacionadas con la lucha contra las ilegalidades.
  También aseguran actividades deportivas, culturales, ferias, controlan peleas callejeras, y velan por el orden público en los barrios donde son desplegados, pues el trabajar en tríos ofrece un aseguramiento integral de sus cometidos, argumentó.
   Los uniformados tienen una edad promedio de 22 años, visten azul oscuro, cuentan con equipo de comunicación, tonfa, spray de pimienta, esposas, armamento de fuego reglamentario, chaleco reflectante, y un vehículo de motor que los transportan hasta el consejo popular en que operan, manifestó.
   El suboficial Lázaro Medina, integrante de la unidad, declaró sentirse satisfecho con su trabajo, porque puede ir tras los  infractores de la ley por callejones, pasajes, senderos, mercados y espacios reducidos donde la presencia de otros agentes del orden resulta más difícil.
   UN COMANDO UNICO
   Somos un comando único, iniciadores además de esta experiencia. La población al comienzo nos miraba raro, pero ya se acostumbró, en todas partes nos respetan, y existe otro grupo de jóvenes que se prepara con el propósito de incorporarse con nosotros, expresó.
   Dainier Hernández, otro de los entrevistados, rememoró ante este reportero una riña en la que intervino hace pocos meses- junto a sus compañeros-, para contrarrestar a varios ciudadanos con actitudes muy violentas en la periferia de la ciudad capital villaclareña.
   Fue un momento bastante peligroso. Cuando llegamos la pelea ya había comenzado, tuvimos que movernos muy rápido para neutralizar a los que se enfrentaban y lo conseguimos enseguida, recuerdo esa acción como una de las primeras en las que probamos nuestras valía, agregó.
    Amado Manso, uno de los agentes, dijo que el apoyo familiar es muy importante, pues les proporciona confianza en sí mismos, algo primordial para quienes arriesgan la vida en su labor.
   Mi mamá siempre me dice que me cuide mucho, porque el trabajo implica riesgo, pero sabe que me gusta, lo respeta y se siente orgullosa.
    Pablo Olivera, funcionario de vigilancia de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) en la provincia, dijo a la AIN que en todos los debates de barrio sobre las ilegalidades e indisciplinas sociales, los afiliados de su organización, manifiestan una buena opinión sobre los agentes en ciclos.

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