Contratación de peloteros: Logros y retos que asumir

La contratación de Frederich Cepeda y Yuliesky Gourriel para intervenir en la temporada 2014 de las Grandes Ligas del béisbol japonés marca un episodio decisivo en la política dirigida a potenciar el desempeño de los jugadores cubanos en campeonatos foráneos.

Ambos peloteros se incluyen en el más selecto club del pasatiempo nacional en Cuba, con experiencia en los tres Clásicos Mundiales precedentes, y con seguridad dejarán una impronta positiva en el circuito beisbolero nipón, considerado con justeza como el segundo más fuerte a nivel global.

Cepeda ya ocupa puestos de responsabilidad en la tanda ofensiva de los Gigantes de Yomiuri, el equipo más laureado al máximo nivel en la historia de ese deporte en Japón, mientras que el segundo de los hermanos Gourriel se incorporará en breve a la nómina del Yokohama DeNA BayStars.

Las autoridades de la Federación Cubana de Béisbol aseguran que el proceso de contratación continuará, pues existen otras negociaciones sobre la mesa, en una iniciativa que mucho puede contribuir a inyectar una dosis de calidad al desarrollo de esa disciplina, muy necesitada de roce internacional.

Incluso, sería muy beneficioso promover la inserción en ligas foráneas de jóvenes figuras con perspectivas de desarrollo, y no solo de atletas consagrados como Frederich Cepeda y Yuliesky Gourriel, en pos de garantizar el crecimiento de las futuras generaciones de peloteros cubanos.

Sin embargo, la contratación de peloteros cubanos en el extranjero exige de las autoridades deportivas en Cuba una alta dosis de responsabilidad, como máximas garantes de los derechos de los atletas.

En días recientes arribó a La Habana el estelar jardinero de la oriental provincia de Granma Alfredo Despaigne, quien durante el último mes se desempeñó en la Liga Mexicana de Béisbol, como integrante por segundo año consecutivo de la nómina de los Piratas de Campeche.

Su vínculo con ese club deportivo cesó días atrás al difundirse la información en un medio de prensa estadounidense de que el reconocido atleta supuestamente estaba en posesión de un pasaporte dominicano falso, versión desmentida por el propio pelotero y las autoridades de esa disciplina en Cuba.

En medio del revuelo informativo y de opiniones generadas por la noticia, los Piratas de Campeche excluyeron a Despaigne y a la Federación Cubana de Béisbol de cualquier vínculo con el referido documento, mientras que prosiguen las investigaciones para llegar a los responsables.

Sin embargo, se debe recalcar el deber casi sagrado que le corresponde a la entidad rectora de ese deporte en la Isla, de estar al tanto de todos los aspectos concernientes al proceso de contratación de los jugadores a los cuales representa, para evitar complicaciones similares en el futuro.


No solo está en juego la buena imagen de un pelotero, sino el prestigio ganado por el deporte cubano a lo largo de muchos años de sacrificios y obstáculos impuestos por un escenario internacional cada vez más complejo y hostil.
    

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