El Síndrome de las Puertas

¿Qué  a qué se refiere el título?: Realmente no a una enfermedad humana o animal.
   En parte, humana sí resulta, aunque de tipo social y económico, según como se mire.
   Pero también puede considerarse como un prejuicio, un complejo, o el simple deseo de complicarle la vida a la gente, porque en verdad no es otra cosa.
   Ocurre que en Cuba se ha corrido el vicio de limitar el uso de las puertas en establecimientos públicos de tipo comercial o cultural.
   ¿Cuántas veces usted no ha ido a un teatro y a la hora de acabarse la función o cualquier otra actividad se crea un atolladero para salir, porque nada más que se abre parte de la o las puertas? ¡Es entonces un verdadero embudo!
   Un ejemplo: en la muy visitada y amplia tienda comercial La Quincallera, en Camagüey, con una puerta de dos hojas, solo está activa una, por donde entran y salen los clientes; y encima de esto allí actúa el encargado de revisar lo comprado.
    Otro tanto ocurre con la de Calle Cuba, ambas racaudadoras de divisas, esta última con  ocho hojas de puertas, de las que apenas dos se abren , una para entrar y otra para salir y por cierto estrechas.
   Un verdadero cuello de botella, si a esto se une en ocasiones una cadenita o un pequeño pasillo, para el "revisor y rompedor de papelitos " de la compra.
   En la propia calle República, la mayor vía comercial de la ciudad, donde esta "La Quincallera",   instalaron otra dedicada a ferretería, la cual posee dos puertas de dos hojas cada una; más, sin embargo,  la verdad es que nada más que se abre una hoja de una de sus puertas.
   No resulta únicamente un mal de Camagüey. En el hotel Tortuga, en Varadero, el restaurante buffet tiene una amplia puerta de dos batientes, de los cuales sólo se mantiene para los vacacionistas, uno y el otro deviene inutilizado permanentemente porque tiene elementos de fijación.
   Los ejemplos mencionados no son, desgraciadamente, excepciones, y seguro que usted podrá mencionar otros.
   ¿Y cuál es la razón para que esto opere así?
   Algunas consultas demuestran más justificación y comodidad que otra causa: “Para evitar el hurto de mercancías”, “Las plantillas se han reducido y no hay personas para vigilar en los salones”, “Con la clientela que hay es suficiente mantener la puerta con una sola hoja” o “Para que no escape el aire acondicionado”.
   Y por ahí para allá más razones, algunas realmente incomprensibles y zonzas.
   Todo esto no crea más que molestias a los compradores o espectadores, o los que asisten a un teatro o cine,o a una reunión, donde hay decenas de personas.
   ¿Qué necesidad hay para que situaciones así prevalezcan y queden establecidas por siempre?
  ¿ Si los arquitectos que hicieron el diseño, justamente consideraron la importancia de varias o amplias puertas para el acceso de los clientes o espectadores, por qué violar ese proyecto?
   A fin de cuentas esto es una sola cosa: una expresión de burocracia, ineficacia solucionable con un pequeño aparatico que sella la jaba de la compra. Si es que hay jabas.
   Ni más, ni menos.

Comentarios   

-1 #1 Osmay 07-05-2014 17:30
Y hasta en el estadio Latinoamericano te obligan a salir por una puerta
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