Bolivianos aguardan por comicios tras fin de las promesas electorales

 

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La Habana, 9 oct  Las promesas de los candidatos a la presidencia de Bolivia y los ataques entre ellos son parte del pasado, en tanto millones de personas pensarán desde hoy en la mejor opción para el país entre cinco aspirantes.

La disposición del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de que la campaña electoral solo llegara hasta la medianoche anterior significa un respiro para quienes se sintieron agobiados por los ofrecimientos constantes de los que aspiran a ocupar por cinco años el Palacio Quemado.

No obstante, cada candidato intentó sacar provecho hasta el último minuto del plazo para promocionarse y hasta aquellos a los cuales las encuestas les dan posibilidades mínimas, para no decir ninguna, alardearon sobre sus opciones y prometieron acaparar el voto popular.

No es un caso típico de Bolivia, pero quienes salieron y continuaron debajo en las encuestas en los meses previos a los comicios adujeron siempre que estaban manipulados los sondeos, realizados por empresas privadas y pagados en la mayoría de los casos por diarios opositores o críticos del Gobierno.

Así, Juan del Granado, exalcalde de La Paz y candidato del Movimiento Sin Miedo (MSM), prometió hace muchas semanas un triunfo de su partido, a pesar de que las encuestas solo le daban un cinco por ciento de intención de voto.

En esas condiciones quiso convencer a medios de prensa y a la población de que formaría Gobierno en enero próximo.

Fernando Vargas, del Partido Verde de Bolivia, a quien sus compatriotas apenas toman en cuenta, cerró ayer su campaña con la advertencia de que tiene grandes opciones en tres departamentos, cuando las encuestas dicen que en ninguno ganará nada.

Samuel Doria Medina, de Unidad Demócrata (UD), quien más cosas prometió, auguró una "tunda" al presidente Evo Morales y al Movimiento Al Socialismo (MAS) el próximo domingo, cuando se elija al jefe de Estado, al vicepresidente y a los integrantes de ambas cámaras del Parlamento.

El empresario cementero anda 40 puntos porcentuales por detrás y solo un milagro evitará su tercera derrota consecutiva ante el primer presidente indígena de Bolivia.

Algunos analistas creen que él, el expresidente Jorge Quiroga, del Partido Demócrata Cristiano, y el resto de los aspirantes deberían aprovechar esta oportunidad y retirarse de la política.

Por ahora, sin embargo, el TSE les prohíbe hacer campaña, pero cualquiera sabe si una vez consumado el fracaso se dediquen a hablar de fraude electoral, como ya más de uno dejó entrever.

De cualquier manera, el fin de la campaña promocional significa un alivio para todos aquellos saturados de promesas, aunque siempre quedarán los millones de fotos pegadas en cualquier lugar, rastros que demorarán en borrarse de la vida de los bolivianos(PL).

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