Consciencia ambiental: un llamado desde el Humboldt próximo al Día del Medio Ambiente

Víspera del Día Mundial del Medio Ambiente, vale reflexionar en el lamentable incendio del Humboldt, el más grande en la historia de este Parque

Guantánamo, 4 jun (ACN) Hoy, cuando apenas comienza la valoración de los perjuicios forestales del reciente incendio en el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, igual se estudian los daños a la fauna embestida por el siniestro, que tal como previó una evaluación preliminar tuvo causa antropogénica (el hombre), lo cual indica que mucho resta por lograrse en cultura y respeto ambiental.

Tras despejado el techo de humo extendido en la zona, lecturas satelitales arrojaron que fueron devoradas por las llamas unas mil 896 hectáreas de bosques de pinares y charrascos, hábitats de considerable cifra y diversidad de clases de insectos, reptiles, arácnidos, moluscos, que se estiman fueron reducidos por el fuego, junto a especies de la avifauna en fase de reproducción.

Mejor suerte corrieron las bandadas de aves adultas y los mamíferos del área afectada que, como toda fauna de mayor porte y rápido desplazamiento, en situación de riesgo instintivamente encontraron vía de escape y refugio en sitios naturales de menor peligro, a través de los llamados corredores biológicos o conexiones de paisajes.

Víspera del Día Mundial del Medio Ambiente, vale reflexionar en el lamentable incendio del Humboldt, el más grande en la historia de este Parque y provocado nada menos que por insensatos individuos que, motivados por la minería ilegal artesanal, en búsqueda de mezquinos intereses, arriesgaron los boscajes de la cuenca del río Yarey, santuario de la biota local.

El Máster en Ciencias Raúl González Rodríguez, Jefe del Departamento de manejo del fuego del Cuerpo de Guardabosques de Cuba, a través de la televisión nacional informó que luego de varios días de investigaciones se identificó ése como el móvil del siniestro, basado en evidentes rastros de reciente actividad humana, en la inhóspita zona donde inició el fuego.

Wilson Castellanos, experto en protección forestal, puntualizó a la ACN que a unos metros del río, en el guantanamero municipio de Yateras, se encontró una especie de campamento rústico, envases con restos de alimentos, huellas de personas, y mechón artesanal que se presume fue usado como fuente de luz por los furtivos buscadores de oro, desencadenándose quizás así el suceso.

Precisamente el depredador accionar antrópico es una de las principales causas de incendios en el mundo, junto a las de tipo natural, y además uno de los detonantes de la crisis ambientales en que se debate el planeta, como el calentamiento global, los deshielos, sequías, ciclones y pandemias zoonóticas, que ponen en peligro la sostenibilidad ecológica, y la propia vida en el planeta.

El siniestro iniciado a mediados de abril en el Humboldt afectó parajes del holguinero municipio de Moa y el montañoso Yateras, de Guantánamo, donde atizado por el viento y los volúmenes de material combustible natural, se extendió hasta tomar grandes proporciones y costar algo más de dos semanas de esfuerzos humanos y desvelos para su extinción total a inicios de mayo.

Hoy se encamina la recuperación del lugar, donde voces expertas apuestan al poder de regeneración de los bosques sobre suelos ferralíticos rojos, y al favor de las condiciones climáticas, estimando que en unos 12 años no quedará rastro del incendio en la mayor reserva natural del país, que este diciembre cumplirá dos décadas de ser declarada Sitio Natural de Patrimonio Mundial.

Los paradisíacos paisajes de este Parque cubano extendido por más de 70 mil hectáreas en el Macizo Nipe-Sagua-Baracoa, son considerados pulmones del archipiélago, los cuales atesoran la mayor biodiversidad y endemismo del Caribe Insular, con una flora y fauna sobremanera rica, incluidos vertebrados en peligro de extinción, como el almiquí y el gavilán caguarero.

Su preciado patrimonio, con 96 por ciento de cobertura forestal, lo resguardan dedicados guardaparques, técnicos y expertos, y hoy también queda en manos de más severas sanciones a los infractores y mayor consciencia de la población local, para que “la fiebre del oro” no corroa el alma de unos pocos seducidos, como los que han puesto en peligro ahora su caudal natural.

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