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Medio ambiente óptimo favoreció nacimiento delfines en Delfinario de Cienfuegos (+ Foto)

 

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Dos nacimientos de delfines en cautiverio, en los últimos 14 años, es la muestra palpable de las condiciones óptimas en el medio ambiente del Delfinario de Cienfuegos.

Cálidas aguas, una ensenada limpia, sin contaminación y aire puro, son características del entorno en la instalación devenida uno de los atractivos de la población del centro de Cuba.

Oceany y Malú se nombran los dos ejemplares más jóvenes de los nueve existente hoy en ese enclave marino.

Primero, la delfín Wendy que estaba embarazada debió hacer reposo porque durante el estado de gestación no pueden entrenar ni participar en los espectáculos, y un ocho de diciembre de 2006 nació su hija Oceany, primer crío logrado en el Delfinario y como dicen los entrenadores es una auténtica cubana y cienfueguera.

Tres años después Oceany ya había sido muy bien entrenada como para incluirse como una estrella más en el espectáculo del show de los delfines, y ahora es un vigoroso y saludable ejemplar de la especie Tursiops truncatus o nariz de botella.

Por su parte Malú, cumplió su primer año de nacido el pasado nueve de octubre, y su llegada al mundo fue todo un acontecimiento.

Arisleydy Ochoa Roldán, técnica en actividades recreativas, declaró a la Agencia Cubana de Noticias que el ejemplar es hija de los delfines Perla y Benny, y aunque los progenitores permanecían separados, el macho escapó del área de Baño con delfines y vino a preñar a su conyugue al área de Espectáculo.

Días después, solo por los cambios en la actitud de Perla se dieron cuenta que algo raro ocurría, por cuanto le hicieron análisis de sangre, de orina y hasta ultrasonido para confirmar finalmente el embarazo.

Pero el alumbramiento tuvo lugar un día en que la mayoría estaba de franco y al regreso encontraron al noveno miembro de la familia de cetáceos y al cual acogieron con beneplácito.

Ochoa Roldán considera que este segundo nacimiento de un delfín es signo de las muy buenas condiciones del enclave, de vitalidad del medio ambiente, y eso habla de la buena calidad del agua, de los alimentos, del cuidado de los animales y de la entrega con que trabaja el equipo.

Y si importante es que nazcan, mucho más lo es la crianza y desarrollo de los animales, pues eso es signo de vitalidad, de buenas condiciones climáticas, un lugar fresco, con condiciones de que los delfines nazcan y se logren, y ello nos pone más lindo el medio ambiente, agregó.

Ariel Machado Rivero, especialista principal en entrenador de fauna en cautiverio, explicó que los delfines viven en cautiverio pero en un medio natural del mar Caribe, lo cual favorece mucho, solo que su habitat se desarrolla de forma controlada.

Tenemos nueve delfines: Tritón, Benny, Perla, Galia, Neptuno, hay dos de Camagüey en culminación de los entrenamientos, y los menores Oceany, y ahora Malú, dijo

“El cuidado de esos animales es especial, de ahí que pasamos mucho tiempo con ellos, pero contamos con un equipo de especialistas y un médico veterinario.

“En la atención a los delfines, el mayor riesgo es la alimentación, por eso desde el punto de vista sanitario tiene que ser muy riguroso.

“Aquí hay un área solo para elaborar los alimentos de los delfines, una cámara de refrigeración para conservar sus alimentos, y el entrenamiento está condicionado a la alimentación y a los horarios de vida de los delfines.

“Lo que más nos ha afectado es la llegada de los huracanes en estas dos décadas, por lo cual hemos tenido que evacuar los delfines a las piscinas de algunos hoteles del territorio, una acción con todas las medidas para evitar el estrés de los ejemplares”.

Para realizar cualquier actividad recreativa, deben cumplir un protocolo, desde la revisión médica del animal, observar si está apto, tanto física como temperamentalmente, sin lesiones, pues va a interactuar con la población, en especial con los niños, los mayores amantes de los delfines.

Los ejemplares reciben atención de lujo, se les da suplementos vitamínicos y les cepillan los dientes a diario, les practican chequeos clínicos hematológicos, y son sometidos a desparasitación.

Sin dudas, el Delfinario de Cienfuegos es un lugar hermoso, atractivo y saludable para recrearse, y para que vivan sus inquilinos, los nobles “nariz de botella”.

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