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Vacuna contra la COVID-19: Buenas y malas noticias

 

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La Habana, 5 ago (ACN) La vacuna específica contra la COVID-19 de Cuba sigue avanzando, así lo ha dicho a través de las redes sociales el Instituto Finlay, cuyos trabajadores no han descansado desde el inicio de la pandemia en la búsqueda de una solución definitiva a la crisis sanitaria.

Los anuncios de resultados positivos del Instituto Finlay y el Centro de Inmunología Molecular son un buen presagio en un momento en que Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha advertido con desánimo que, más allá de los cientos de estudios que se realizan en el mundo en busca de vacunas, “no tenemos una bala de plata en este momento y quizás nunca haya una cura” contra la COVID-19.

El tema de la vacuna ha sido uno de los más recurrentes en todo el mundo desde el inicio de la enfermedad, sobre todo por la necesidad de encontrar una cura para el virus que se contagia aceleradamente.

Por el momento, más de 20 candidatos se encuentran en ensayos clínicos en el mundo, y otros 140 están en el momento de desarrollo en etapas tempranas.

A la cabeza de estos temas se encuentra ahora mismo la vacuna rusa del Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, en conjunto con el Ministerio de Defensa ruso, pues Mijaíl Murashko, ministro de Salud de Rusia, ha confirmado que este medicamento completó la fase de ensayos clínicos.

Una vez obtenga el certificado de registro, el medicamento comenzará a suministrarse a la población; los primeros en vacunarse serán los integrantes de colectivos especiales como médicos y maestros, mientras que la campaña masiva está prevista para octubre.

También este 2 de agosto Rinat Maksiútov, director general del Centro Estatal de Investigación en Virología y Biotecnología Véktor, con sede en la ciudad rusa de Novosibirsk, dijo que comenzarán a producir otra vacuna contra la COVID-19 en noviembre.

Esta segunda apuesta rusa está siendo sometida a ensayos clínicos, y previamente el ministro de Salud, Mijaíl Murashko, anunció que será gratuita para los ciudadanos rusos, y que todos los costos de la campaña se financiarán mediante el presupuesto estatal.

Por su parte, la Universidad de Oxford, en Reino Unido, generó grandes expectativas, tras mostrar una vacuna que es segura y capaz de provocar una respuesta inmune en la fase de pruebas.

De acuerdo con un artículo de BBC aún queda precisar si garantiza protección o disminución de los síntomas, aunque los resultados son bastante alentadores.

En Cuba desde el primer momento se han buscado las maneras de enfrentar a la enfermedad y el país desplegó todo su potencial para formular una vacuna, pero también medicamentos útiles para tratar los síntomas, y métodos de diagnóstico propios.

Un ejemplo de ellos fue cuando en abril se anunciaron los ensayos del Inmunopotenciador CIGB 2020, una vacuna dedicada a fortalecer la inmunidad innata de las personas, y contribuir a reducir los riesgos de la entrada de agentes infecciosos al organismo humano.

El fármaco, desarrollado en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), es de aplicación nasal y sublingual, y ha probado ser efectivo en personas confirmadas con la enfermedad, limitando el progreso de la afección hasta estadios de mayor complejidad y gravedad, en especial los adultos mayores.

El Ministerio de Salud Pública también adelantó en mayo que el candidato CIGB 258, utilizado en pacientes con COVID-19 en estadios graves y críticos mostraba resultados positivos en Cuba.

Por tal motivo, en junio el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED) dio luz verde para el uso de emergencia frente a la COVID-19 del fármaco, que pasó a llamarse Jusvinza.

Si bien no son vacunas específicas, estos tratamientos cubanos ayudan a mejorar los índices de supervivencia de los cubanos en estado grave o crítico, reportando números tan altos como un 78 por ciento de sobrevida cuando en el mundo esta cifra apenas alcanza el 20 por ciento.

La nueva meta es alcanzar la cura definitiva a fin de conseguir la inmunidad y también la soberanía, por lo que se están desarrollando paralelamente varios candidatos vacunales y un grupo multidisciplinario trabaja de forma acelerada según afirmó el pasado cuatro de julio el doctor Eduardo Martínez, presidente de BioCubaFarma.

Durante su comparecencia en el programa radio-televisivo de la Mesa Redonda el especialista explicó que en la actualidad hay 205 vacunas registradas en el mundo, 21 de ellas en ensayos clínicos.

Agregó que en el caso de Cuba al llegar la pandemia con mayor retraso que en naciones como China, se comenzó a trabajar en la vacuna después y para ello debían tener la información genética del virus y la secuencia.

A su vez mencionó que el Instituto Finlay, el Centro de Inmunología Molecular y el Centro Ingeniería Genética y Biotecnología son los que llevan la delantera en el país en esa labor, aunque se irán incorporando otras instituciones para brindar su apoyo en esa importante tarea.

Solo queda esperar que las noticias sean positivas y lo antes posible, pues el país ya se está preparando para la producción de manera acelerada, en el momento en que se encuentre la vacuna efectiva.
 

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