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Aunque sin evidencias de transmisión de animales a humanos, de la COVID-19 todo puede esperarse

 

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La Habana, 13 jun (ACN) Hasta hace muy poco no había evidencias de infección de humanos con enfermedad de la COVID-19 y su agente causal SARS-CoV-2 a partir de animales, opinó el Doctor en ciencias veterinarias Pastor Alfonso Zamora.

Sin embargo, en los Países Bajos se demostró transmisión de visones a seres humanos, cuando llegaron a enfermarse en nueve granjas en las que la Autoridad Veterinaria local, basada en el riesgo de contagio, dictaminó el sacrificio sanitario de los animales, aclaró este Investigador Titular, jefe del Grupo de Epidemiología de la Dirección de Salud Animal, del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA).

En declaraciones exclusivas a la Agencia Cubana de Noticias explicó que en un grupo de individuos susceptibles en estrecho contacto, como ocurre en una granja de visones, se alarga la persistencia del virus en el ambiente y con ello la posibilidad de transmisión intraespecie o hacia otras susceptibles, incluida, la humana.

Pero en un animal aislado las posibilidades de contaminar a un nuevo individuo dependerán de la duración del periodo infeccioso individual, más el tiempo que el virus pueda permanecer infectivo en el ambiente, especificó este profesional de alto nivel, de 56 años de edad, y que acumula más de 28 de experiencia como investigador del CENSA, en la vecina provincia de Mayabeque.

Recomendó, que la forma de reducir el riesgo de transmisión de SARS-CoV-2 entre animales y humanos (sin importar el sentido), son medidas generales de higiene en relación con mascotas u otros domésticos, para lo cual es imprescindible lavarse las manos antes y después de tocarlos, sus recipientes de alimentos o refugios; no besarlos o dormir con ellos, entre otras.

Ejemplificó con que el gato es otra especie en la que SARS-CoV-2 se multiplica eficientemente e incluso logra trasmitirse entre ellos, aunque pueden existir grandes diferencias en su crianza, que determinan varios grados de confinamiento y, como consecuencia, desigual exposición potencial a SARS-CoV-2.

De hecho, en uno de los gatos infectados por SARS-CoV-2 en Estados Unidos no se demostró COVID-19 en su propietario, lo que implica que se infectó fuera de su casa, añadió el también Miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba.

Para Alfonso Zamora es antigua la situación originada por la pandemia, y propia de las enfermedades infecciosas emergentes (EIE), por lo que desde que empezara a usarse este término en la década de los años 70 del pasado siglo, la frecuencia con la cual se presentan ha ido creciendo.

Al respecto, amplió su información al recordar que últimamente alcanza la cifra de cinco por año, con un patrón del 75% con origen en animales, en una regularidad que reconoce la estrecha interrelación de la salud de los humanos y la de los animales en los ecosistemas en que ellos coexisten.

En la práctica, apuntó, la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) tienen desde las 2010 alianzas establecidas para el enfrentamiento a las zoonosis y antecedentes de colaboración frente a otras amenazas en la interfaz hombre-animal-ambiente e incluso la OIE tiene activado un grupo de expertos sobre la COVID-19.

Calificó de diversos los factores que propician la ocurrencia de EIE y, aunque se suelen enfatizar los biológicos, son importantes los de naturaleza, económica, política, social y hasta cultural que determinan mayor interacción en la interfaz hombre-animal-ambiente con implicaciones en el salto de la barrera de especies por microorganismos que, por lo general, se encuentran en fase evolutiva en la fauna silvestre.

Por ello, sería totalmente erróneo y contraproducente tratar de reducir la frecuencia de ocurrencia de EIE como atentado a la fauna silvestre, advirtió el hombre que se graduó con Título de Oro en 1991 en la Universidad Agraria de La Habana Fructuoso Rodríguez.

Apuntó que los murciélagos se consideran reservorio de los tres coronavirus emergentes que han afectado a humanos de forma importante, entre ellos el síndrome respiratorio agudo grave (SARS del inglés) en 2002; el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS del inglés) en 2012 y la enfermedad por coronavirus (COVID-19) a finales de 2019, sobre lo cual sugirió que para sobrepasar sus barreras, además de la interacción con hábitats de vida silvestre, se requiere la adaptación y amplificación en nuevos hospederos generalmente de la fauna doméstica, sucedida por amplificación en poblaciones humanas.

Dada la reciente emergencia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, admitió, hay muchas interrogantes aun sin respuesta, aunque se trabaja intensamente, porque lo observado en un país, pudiera darse en cualquier otro.

Respecto al rango de hospederos, la posibilidad de infección con SARS-CoV-2 depende de la presencia de al menos un correceptor celular al cual el virus se adhiere para iniciar la infección, sentenció.

Indicó que hasta la fecha, se ha reportado infección natural por SARS-CoV-2 en gatos, perros, visones y grandes felinos (leones y tigres), así como de forma experimental se ha logrado infección en hurones, gatos y perros, mientras falló en cerdos, patos y pollos. Incluso, existen predicciones bioinformáticas que establecen que SARS-CoV-2 pudiera infectar chimpancés, monos y bovinos.

Sobre el particular, mencionó que las infecciones naturales en animales han sido a partir de personas infectadas por el virus, ya sean sus dueños o empleados a cargo de su cuidado, como ocurrió en el Zoológico de Nueva York,

En el caso de Cuba, dijo que además de las medidas para proteger a la población humana, la Autoridad Veterinaria ha establecido otras para prevenir la infección de animales en zoológicos y otras instalaciones de crianza animal.

Otra eminencia en la materia, el Doctor en ciencia Francisco Durán García, Director nacional de Epidemiología en el Ministerio de Salud Pública de Cuba, coincidió con su colega de Mayabeque en que si bien se han notificado mascotas positivas en coronavirus SARS-CoV-2, como perros y gatos, y se diagnosticaron tigres con el patógeno en un zoológico de Nueva York, no se ha podido demostrar con evidencia científica que estos animales sean capaces de transmitir el virus causante de la COVID-19.

Aunque el riesgo de transmisión de los animales a las personas es improbable, con la COVID-19 no hay nada imposible, aclaró el experto que, posiblemente, sea el profesional que más conferencias de prensa ha impartido desde que en marzo pasado comenzó la ofensiva oficial contra la esa pandemia y hasta se prevé impedir que se convierta en endemia, algo asombroso en medio del aberrante cerco del gobierno de Estados Unidos.

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