Avanza recuperación de áreas dañadas por exploración minera

Guantánamo, 26 jun (AIN) Los avances en la restauración de ecosistemas degradados en el nororiente cubano por anteriores estudios para la explotación minera,  se expusieron hoy en el Foro de la delegación guantanamera del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
   En la Sala Antonia Luisa Cabal de esta ciudad sesionó el evento, en que se dieron a conocer pormenores de ese proyecto rehabilitador que la Unidad de Servicios Ambientales Alejandro de Humboldt, de Guantánamo, potencia desde hace tres años en predios antes pertenecientes a la Empresa Moa Nickel S.A.
   Los ambientalistas en un trienio han restaurado 18,4 hectáreas dañadas en entornos de la Altiplanicie del Toldo, al sureste del municipio de Moa de la vecina región de Holguín, específicamente en la cuenca del río Piloto, que desemboca al Jaguaní, principal afluente del Toa.
   El biólogo Gerardo Begué-Quiala señaló a la AIN que esta zona está comprendida en el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, y las labores incluyen la conservación de suelos, formación de fajas hidrorreguladoras y reforestación con especies autóctonas, como el ocuje y el roble.
   Puntualizó que la rehabilitación del lugar forma parte de un proyecto que inicialmente evaluó los impactos residuales de prospecciones mineras, ejecutadas en las décadas del 70 y 90 del pasado siglo, las cuales incluyeron perforaciones térreas para constatar la calidad y cantidad del yacimiento presente.
   Este paraje antes poblado por bosques húmedos de gran porte arbustivo, a la sazón fue también víctima de la tala para la creación de amplias trochas que facilitarían las operaciones, pero que a la postre afectaron significativamente los ecosistemas implicados y su biodiversidad, sobre todo la vegetal, acotó Begué-Quiala.
  El ingeniero agrónomo y forestal Rolando Villaverde, también vinculado a la restauración de la zona, explicó que en 2012 la primera fase evaluativa del actual proyecto identificó más de 20 hectáreas desprovistas de vegetación, y el 13,5 por ciento de la superficie total de suelo afectada por procesos avanzados de degradación y erosión.
   De manera natural –subrayó- estas áreas tardan largo tiempo para recuperarse, y lo hacen con plantas oportunistas resistentes a los impactos, como el cordobán y los helechos, lo cual limita la variedad, donde otrora convivían de 20 a 30 especies diversas.
   Comentó que el programa ambientalista abarcará un período de cinco años –hasta 2017- y en total se aspira restaurar alrededor de 29 hectáreas, lo cual salvaguardará y garantizará la permanencia de bienes y servicios ecosistémicos de inusitado valor económico, ecológico y social.
   Ambos especialistas coincidieron en que independientemente de la importancia de la zona por albergar millones de toneladas de níquel, su mayor relevancia está dada por pertenecer a un área protegida exclusiva, Patrimonio Mundial de la Naturaleza, de valía para la biodiversidad, el agua potable y otros primordiales recursos.    

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