Celosos guardabosques por la Sierra del Rosario

 

  sierra_rosario_artemisa.jpgÁrea protegida y Reserva de la Biosfera -primera de su tipo en Cuba-, el sistema montañoso  Sierra del Rosario, cuya mayor extensión atraviesa terrenos de cuatro municipios artemiseños, cuenta con las vigilantes miradas de un equipo de guardabosques que vela por su preservación.
    “Nos satisface levantarnos cada mañana, observar el entorno, su variada vegetación y escuchar el canto de los pájaros”, comenta con un apego total a su trabajo Jesús Martínez, responsable de las labores de inspección del Cuerpo de Guardabosques en la provincia.
   “Uno de los aspectos que distinguen esta zona es la comunidad Las Terrazas, verdadero laboratorio ecológico donde su gente nos da lecciones de cómo fomentar actividades turísticas tomando por base el cuidado, respeto y amor por la naturaleza”, comenta Martínez.
   Explica cómo se llevó a cabo allí y en todo el territorio artemiseño el enfrentamiento al período crítico (de enero a mayo), cuando se intensificó la labor profiláctica entre moradores y foráneos, de ahí que solo 0,83  hectáreas, de un total de 26 mil, se hallan afectado por incendios forestales.
   A nuestro paso, Rafael Sánchez, especialista en manejo de fuego del Cuerpo de Guardabosques, especificó determinados intereses en su estrategia de protección, entre ellos, el Pan de Guajaibón, la mayor elevación del occidente cubano, con una altura de 692 metros.
   Mencionó, además, el Jardín Botánico Orquideario Soroa, con una importante colección de especies endémicas de la flora cubana y otras exóticas que requieren de extrema protección.
  Reflexionó Sánchez sobre el adecuado manejo de la actividad humana, acerca de lo cual afirmó: "siempre que realicemos actividades en áreas boscosas, colindantes, cunetas o potreros, hay que tener en cuenta las consecuencias negativas que esto pudiera acarrear".
   Solo 10 incendios de pequeña envergadura se reportan en lo que va de año, agregó, y se han extinguido en la mayor brevedad posible, con el trabajo conjunto de  un equipo que dispone del personal, medios y recursos necesarios.
   El mayor resultado, sin embargo, se percibe con los impactos que van dejando las acciones de divulgación, un ente transformador de conciencia que hace de la Sierra del Rosario, un lugar acogedor, mágico, hermoso por derecho propio y protegido por los ojos vigilantes de los guardabosques. 

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