La Habana, Miércoles 23 de Octubre de 2019 02:37 pm

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Colaboradora cubana: Dejé muchas cosas atrás, pero nunca pensé quedarme

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La Habana, 11 dic (ACN) Aun cuando la premura de la noticia dio espacio a la sorpresa, y la incertidumbre de lo que sucedería colmaba esos días finales de noviembre, Hilda Lina González estaba muy clara de que pese a las cosas que dejaba atrás, no renunciaría a vivir en Cuba.
En el momento en que nos enteramos que debíamos volver, fue un poco fuerte, por la inmediatez y porque teníamos todas nuestras cosas allá, pero ante las declaraciones irrespetuosas del presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, esa decisión era la único que se podíamos asumir.
Componiendo oraciones entre los idiomas español y portugués, contó a la Agencia Cubana de Noticias que llevaba más de un año trabajando en una comunidad pobre de Brasil, y que en ese período se hizo de muy buenas relaciones, pero que nunca pensó en la posibilidad de quedarse.
Fue una gran experiencia, eran personas de una extrema pobreza que necesitaban de mi “atendimento”, comenta la colaboradora del programa Más Médicos.
Entre las historias que más le marcaron se encuentra la de un anciano que tenía lesiones en la piel y que había ido varias veces ante especialistas del país sudamericano en busca de atención médica, pero nadie lograba curarlo.
Cuando llegué me encargué personalmente de hacerle las curas e indicarle qué medicamentos debía tomar, y como él vivía solo, siempre iba a visitarlo a su casa. Él dice que gracias al Señor y a mí, ya no tiene la lesión, asegura Hilda Lina.
Oneida Alfonso, otra de las colaboradoras en el Gigante Sudamericano, cuenta entre lágrimas que la despedida fue una mezcla de alegría con tristeza, pues regresaban a su Isla bella, con su familia, su pueblo; pero dejaban allá muchos seres queridos.
Destacó a la ACN que antes de irse de misión, ella, al igual que todos los médicos de la iniciativa, recibió en esta capital preparación durante tres meses en lengua portuguesa y se entrenó en los protocolos de salud vigentes en Brasil.
Hicimos exámenes orales y escritos de portugués, y también de Medicina para poder ir; quien no aprobó, no pudo salir de misión, sentenció.
Una vez allá, fue ubicada en el Estado de Minas Gerais, en una comunidad donde nunca antes había existido un médico.
Éramos un equipo de tres, y trabajamos en las zonas más intrincadas, que ni siquiera tenían carreteras, pero cuando las cosas se hacen con honor, vergüenza, y poniendo el nombre de la Patria bien en alto, nada es difícil, afirmó.