El gerundio

 

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Una de las formas no personales del verbo, junto con el participio y el infinitivo, es el gerundio, caracterizado formalmente por la desinencia -ndo, adjuntada a la raíz verbal a través de la vocal temática -a- en la primera conjugación (am-a-ndo), y del diptongo -ie- en la segunda y en la tercera (tem-ie-ndo, part-ie-ndo).

Al igual que el infinitivo, el gerundio puede ser simple (saliendo) o compuesto (habiendo salido). En ambas formas el gerundio carece de marcas de número, persona, tiempo y modo, por lo que su interpretación depende de factores externos al grupo verbal que encabeza. En español el uso normativo del gerundio es el adverbial, a diferencia de los infinitivos que se asimilan generalmente en su comportamiento gramatical a los sustantivos.

Los usos normativos del gerundio en español solo están concebidos para expresar anterioridad o simultaneidad, nunca posterioridad al estar desaconsejado por los preceptistas en el español de hoy, como se aprecia en la expresión «Llegó de mal humor, empezando a tirarlo todo», lo que se debió decir: «Llegó de mal humor y empezó a tirarlo todo».

Es decir, no debe emplearse cuando la acción que denota el gerundio no es anterior, simultánea o inmediatamente posterior a la del verbo a la que acompaña. Es decir, una acción se subordina –previa, simultánea o anteriormente– con la principal. Son conocidas que las imposiciones del gerundio en español nunca han sido bien acogidas por muchos, y hay quienes prescinden de él por sus complejidades en diferentes contextos; mas algo es cierto: un recurso valioso de la lengua que no se debe relegar.

Veámoslo con anterioridad o previa: El arquitecto, habiendo consultado los planos, comenzó la obra.

Con simultaneidad: Saliendo de prisa, comprobó que faltaba el resumen.

El matiz del gerundio puede ser condicional: Yendo con él, no te pasará nada.

O de matiz causal: Concluyó la conferencia hablando de sus riesgos.

O de matiz concesivo: Aun escondiéndose, sabré dónde estará.

O modal: Pudo escapar de allí pagando su rescate.

En perífrasis verbales de gerundio, al señalar una acción en proceso o interrumpida: Se va retirando mientras agradece la bienvenida.

Como gerundio de conclusión: Resumiendo, deberías acudir temprano.

El uso del gerundio con carácter adjetivo no es bien visto por la RAE, salvo dos excepciones: agua hirviendo y clavo ardiendo.

En el caso de dos gerundios seguidos, la Nueva gramática de la lengua española da como válida la construcción: Estando leyendo ese libro, conocí muchas historias.

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