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Otros signos de puntuación

 El punto se usa en contextos lingüísticos y no lingüísticos. En el primer caso su función principal como signo de puntuación es marcar el final de un enunciado de párrafo de un texto. Se escribe siempre sin separación del elemento que lo precede –sea una palabra, un número u otro signo– y separado por un espacio del elemento que le sigue.

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De escribirse al terminar un enunciado y a continuación, en el mismo renglón, se escribe otro, se llamará entonces punto y seguido, y de hacerlo al final de un párrafo, y el siguiente enunciado abre un nuevo párrafo, se denomina punto y aparte, que normalmente tiende a separar dos párrafos distintos para ideas o contenidos diferentes.

En caso de que se haga al concluir un escrito, pasará a nombrarse punto final. De su concurrencia con otros signos, el punto se escribirá siempre detrás de comillas, paréntesis y rayas de cierre.

El punto, pues, desempeña una importante función en el ámbito textual. Más que un tema ortográfico, la elección entre un punto y seguido y un punto y aparte –o entre el punto y otros signos delimitadores como los dos puntos– tiene que ver con destrezas relativas a la organización de la información, a la agrupación de las ideas en los párrafos para que el texto sea claro y coherente. Cabe entonces la posibilidad de que la jerarquización de las ideas varíe en función de cómo quiere el que escribe que su texto sea interpretado.

En los signos de interrogación, exclamación y puntos suspensivos debe omitirse el punto, por redundante, tras sus signos de cierre. Igualmente se escribirá el punto detrás de comillas, paréntesis y rayas de cierre: Dijo: «Volveré pronto». / Él vive en Cayo Hueso (Cuba). / Esperaban a Carlos –un gran amigo–. / Nadie dijo que no vendría. / Es falso, hipócrita, mentiroso…

También el punto se utiliza –salvo algunas excepciones– en una de las abreviaciones gráficas, las llamadas abreviaturas: etc., Sr., a.m., esq.

En textos lingüísticos se utiliza además el punto como delimitador silábico en las transcripciones fonéticas o fonológicas, es decir, para indicar la frontera entre las sílabas de una palabra·/a.tIán.ti. ko/. En este caso el punto va pegado a los signos que le preceden y que le siguen.

En contextos no lingüísticos el punto indica multiplicación, operación matemática que alterna con el signo x: 4 3 = 12

Para separar el día, el mes y el año en una fecha: 20.4.1987

En direcciones electrónicas: consulta@rae.es

Hay un grupo de casos en los que se desaprueba el uso del punto:

  1. a) Los títulos y subtítulos cuando aparecen aislados y son el único texto del renglón: Características del español de Cuba
  2. b) El nombre del autor en exergos: Los hombres hablaban correctamente antes de que naciesen los gramáticos. (Marco Antonio Muret)
  3. c) En dedicatorias: A mi esposa / A mis hijos
  4. d) En eslóganes: Siempre es 26

 

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