All for Joomla The Word of Web Design
03
Junio Miércoles

Los signos ortográficos

 

Dentro de los signos ortográficos –diacríticos, de puntuación y auxiliares– se halla, dentro de los diacríticos, además de la tilde ya abordada–, la diéresis y los signos auxiliares.

La diéresis, conocido también como crema, consiste en dos puntos que se sitúan horizontalmente sobre la u –sea minúscula o mayúscula– para indicar que esta vocal se pronuncia en las combinaciones gue y gui, como en antigüedad / güira / BILINGÜE / LINGÜISTA.

2903-DIE.jpg

Hasta que en 1815 la ortografía académica estableció que la secuencia qu solo debía usarse en español para representar el sonido k ante las vocales e, i, existían palabras en las que, por razones etimológicas, esa secuencia gráfica no constituía un dígrafo, sino dos letras con valor fónico independiente.

Para indicar que ante e, i la u debía pronunciarse también en esos casos, se escribía asimismo con diéresis aqüeducto, eloqüencua, freqüente, entre otras, que pasaron, a partir de la reforma ortográfica de 1815 a escribirse /acueducto / elocuencia / frecuente.

En cuanto a los signos de puntuación, son aquellos cuyas funciones marcan las pausas con que deben leerse los enunciados y organizar las unidades del discurso para facilitar así su comprensión.

A este grupo pertenecen el punto, la coma, el punto y coma, los dos puntos, los paréntesis, los corchetes, la raya, las comillas, los signos de interrogación y exclamación y los puntos suspensivos.

Se sabe que la puntuación surge como ayuda para mostrar al que lee dónde debe establecer las pausas para que el mensaje no pierda su sentido. De manera que eI origen de la puntuación está muy vinculado estrechamente a la reproducción oral del texto escrito. A partir del siglo III a.n.e. los griegos empezaron a utilizar diversas marcas para reflejar en los textos escritos la segmentación rítmica y prosódica.

En el proemio ortográfico del Diccionario de autoridades se reconoce que la ortografía debe incluir, además de las reglas para la correcta escritura de las voces, «la recta y legítima puntuación con que se deben señalar, dividir y especificar las cláusulas y partes de la oración, para que lo escrito manifieste y dé a conocer clara y distintamente lo que se propone y discurre».

Surgieron las primeras reglas referidas a ocho signos: la coma, el punto, el punto y coma, los dos puntos, el interrogante, la admiración, el paréntesis y la diéresis –considerado después como signo ortográfico diacrítico.

En la primera ortografía académica, la de 1741, la puntuación adquiere un sentido amplio, al incluir información sobre numerosas notas o marcas que hoy se clasifican como signos ortográficos diacríticos (tilde y diéresis), como signos auxiliares (apóstrofo, asterisco, etc.) o como recursos o elementos tipográficos (cursiva, llamadas de notas al margen, etc.).

Se añaden además las comillas y los puntos suspensivos, mientras que la de 1754 introduce una de las peculiaridades del sistema de puntuación del español: los signos de apertura de interrogación y de exclamación.

Para el siglo XIX ya queda establecido el inventario de signos de puntuación que conocemos hoy: en la ortografía académica de 1815 se suman los corchetes como variante de los paréntesis, y a partir de 1880 se establece la distinción entre el guion y la raya, cuyos usos hasta entonces habían sido asignados todos al primero. Comencemos este largo recorrido por el primero de esos signos ortográficos: el punto.

Escribir un comentario

No se admiten ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
Nos reservamos el derecho de no publicar los comentario que incumplan con las normas de este sitio


Código de seguridad
Refescar