El idioma como organismo vivo

Hablemos del Idioma-3.jpgEs esta una sección dedicada al lenguaje. El español, en calidad de lengua materna, es el segundo idioma más hablado en el mundo. En América es oficial en 19 países con las diferencias lingüísticas de cada pueblo, traducidas fundamentalmente en el vocabulario, la entonación y la pronunciación.

Las formas y rasgos de la modalidad cubana han ido siempre revelando gradualmente rostros de su identidad, por lo que aparecerán, sin discriminación, muchas voces y formas que el tendido coloquial ha colgado como piezas «reconocidas» hoy en nuestra comunicación; aunque mañana habrá registros que inevitablemente perderán fijación –por desgaste o por remplazo–, otros, como fieles amigos de viaje, aspirarán a permanecer cual monedas de libre circulación. No son pocos los que piensan que hablamos en un nivel inferior con la norma estándar –variedad ampliamente difundida y en general entendida por todos los hablantes de la lengua, usada en educación y por los medios de comunicación– sin valorar que distinto no significa peor.

La última edición del DRAE recoge, sin las inevitables polémicas y desacuerdos propios de toda selección, miles de términos –con particulares accesos polisémicos– de entradas geográficas de diferentes países, como Cuba para los cubanismos. Son numerosos los sustantivos: bilongo / mongo / sorullo / surrupio / yarey / bembé / desyerbe / guataquería / fastidieta / feúra / guanajada / guararey / jabuco / jibe / libretazo…; adjetivos: sato / demorón…; verbos: encangrejarse / apolismar / apurruñar / desempercudir…; adverbios: festinadamente / gratiñán…; voces de la flora y la fauna: guasasa / caraira / súrbana / vacabuey / yagruma / cañandonga / chipojo / guajacón / guásima / güin / guisaso / marabú…; platos culinarios: seviche / catibía / fufú / guacamole / machuquillo…, más otros extendidos en ambientes territoriales. Cientos de términos adicionales –comprobada su fijación y trascendencia en el tiempo– se han de sumar, sin duda, en próximas ediciones en el listado académico.

Hablemos, pues, del idioma. Serán expuestos los inevitables asomos históricos que fueron moldeando la naturaleza y fisonomía de la lengua, y llevados a escena en las formas «recomendadas» hoy en el plano lexical, en la acentuación, en la escritura de palabras con prefijos y sufijos, en el uso de mayúsculas y minúsculas, en las abreviaciones gráficas, en los signos ortográficos, en las secuencias que pueden escribirse en una o más palabras, en las formas no personales del verbo, en la concordancia, en la construcción del plural, en el género, en las expresiones numéricas, en la ortografía de extranjerismos y latinismos, en los préstamos de otras lenguas y en otros temas que el lector estime pertinentes.

El idioma es un organismo vivo con vocación al cambio. Nuestra variante nacional –tan valiosa y legítima con las singularidades regionales propias– se ha nutrido de expresiones cocidas al fuego de un ajiaco histórico que nos devela y enorgullece cuando un oyente foráneo exclama convencido: «¡Ese es cubano!».

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