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Este 26 de octubre Caibarién cumplió 183 años y todavía se siente en sus calles el aire de fiesta y el bullicio que queda luego de una noche de jolgorio, una celebración sin fin que se extenderá hasta después de diciembre.

   Camagüey reafirma su tradicional aporte de pugilistas estelares al país, con las preseas doradas de Johanys Argilagos y Julio César La Cruz, en los 49 y 81 kilogramos (kg), respectivamente, conquistadas en el Mundial de Qatar, las cuales empujaron la vuelta al trono de Cuba en el boxeo amateur del mundo.

      A pesar de la eliminación de Villa Clara en la ronda preliminar del campeonato cubano de béisbol, el veterano Ariel Borrero tiene motivos para celebrar, tras arribar esta temporada a la imponente cifra de dos mil imparables en su carrera deportiva.

En La Yaya, Camagüey, se firmó la última Constitución mambisa y fue promulgada en un singular contexto político-militar, ante los intentos autonomistas de España y sobre todo por el peligro anexionista, poco avizorado en las filas revolucionarias, ya sin el liderazgo de José Martí y Antonio Maceo, lo que tendría fatales consecuencias para la Guerra Necesaria.

Las hazañas del Comandante del Ejército Rebelde Camilo Cienfuegos Gorriarán permanecen vívidas en el pensamiento de los cubanos, quienes en su gran mayoría las saben por relatos de personas que lo conocieron, compartieron con él los rigores de la guerra de liberación o por lecturas de libros y artículos de prensa.

El 15 de mayo de 1878, el capitán general español Arsenio Martínez Campos, junto a su Estado Mayor, recibió en Mangos de Baraguá una digna respuesta del General Antonio Maceo, cuando este último se negó  a firmar el Pacto del Zanjón y proclamó su intención de seguir la guerra hasta alcanzar la independencia de Cuba, sin ninguna condición.

“Pues, yo guardaría cada año de Revolución, incluso los más duros, pero infinitamente mejores que el pasado de miseria y humillaciones, que sufrí de niña en mi natal Las Villas”: Cosas tan hermosas como esta escuché decir a compatriotas de todas las edades hace año y medio, en el estreno del proyecto Cuba en mi mochila.

Nuevamente los dolores de cabeza aparecen en los deportes de combate cubanos. No solo en el boxeo, el judo o la lucha, se tornan difíciles las decisiones a adoptar por los especialistas de la comisión nacional o el cuerpo técnico de la preselección, pues ahora también se les presenta a los máximos responsables del taekwondo.          

Unidas por su historia, que las hace singulares, una decena de urbes integran la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las Ciudades Patrimoniales de Cuba, como garante de su protección pero también útil para promover un turismo diferente- y también complementario- a la tradicional modalidad de sol y playa.

Identificado en la actualidad como un espacio para la confluencia de prácticas sociales y culturales, el Muelle Real de la ciudad de Cienfuegos atestigua no pocos acontecimientos que marcan el devenir histórico del enclave marinero.

Sin cargos de conciencia puedo decir que el Festival Les Voix Humaines, en su única edición, ha sido uno de los eventos culturales más atractivos que se han desarrollado en Cuba hasta la fecha. Y no podía ser de otra manera.

La última vez que Eusebio Lima Recio vio a  Abel Santamaría Cuadrado,  fue en junio de 1953, en vísperas del Día de los Padres. Apenas un mes después, es sabido, lo asesinarían en  Santiago de Cuba, como consecuencia del asalto al Cuartel Moncada.

Aracelio Iglesias era negro, comunista, abakúa y uno de los principales dirigentes sindicales de los trabajadores portuarios en 1948, sobre quien la embajada norteamericana en Cuba llevaba una estrecha vigilancia por  ser llamado el “Zar Rojo del Puerto de La Habana”.

Con sobradas razones, el naciente Gobierno Revolucionario nacionalizó hace 55 años las filiales de las compañías norteamericanas radicadas en Cuba no solo por violar disposiciones legales antes de 1959, sino también para contrarrestar los efectos de una política caracterizada por el saqueo y el injerencismo desde épocas remotas.

Con las palabras: ¡Condenadme, no importa, la historia me absolverá!, cerró Fidel Castro su autodefensa el 16 de octubre de 1953, por la participación y liderazgo en el ataque a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba,  y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

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