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Enormes, pacíficas, misteriosas y hasta solidarias, las ballenas desde siempre han despertado el interés y admiración de los humanos, y quizás ese sea el motivo de las tantas persecuciones y leyendas tejidas a lo largo de su existencia, además de la inspiración de canciones que abogan por su cuidado y preservación.

El SARS-CoV-2 ha añadido otra cuenta al rosario de calamidades que sufren millones y millones de niños en el mundo, y no solo por la posibilidad de enfermar, real y más que probada, aunque al inicio creyésemos la COVID-19 reservada a los adultos mayores.

El primero de junio de 1964, el Comandante en Jefe Fidel Castro denunció públicamente el empleo por la administración estadounidense de la guerra bacteriológica contra el pueblo cubano, lo que Estados Unidos negó e inició la tradición de obviar y tratar de descalificar esas denuncias.

Como sucede en Cuba desde 1963, los niños celebrarán a plenitud –con alegría y sentimientos de amistad y solidaridad hacia sus congéneres del planeta- un nuevo Día Internacional de la Infancia, en medio del escenario complejo impuesto por la pandemia COVID-19 y de las medidas de aislamiento social vigentes con rigor; no obstante los avances registrados en el país en el combate de la letal enfermedad.

El mes de mayo ha confirmado en Cuba que en materia de ahorro de electricidad cuando se quiere, se puede, y así lo refleja la disminución del consumo en más de cuatro mil megawatts, según reporte transmitido por la televisión nacional el día 21 último.

Cuba está hecha de desafíos y episodios inéditos; forjó una Revolución más grande que nosotros mismos en las propias narices del impero, estrenó en 1961 una Campaña de Alfabetización protagonizada por jóvenes y propinó la primera gran derrota del imperialismo yanqui en América, en apenas 72 horas, en Playa Girón.

Hace 56 años, el 31 de mayo de 1964, el gobierno norteamericano decretó la prohibición total de exportación de medicinas y alimentos a Cuba y ahora, en tiempos de pandemia por el nuevo coronavirus, renueva ese funesto legado y demuestra que no tiene límites en su política contra Cuba al hacer de la COVID-19 su aliado para arreciar el inhumano bloqueo general contra la Isla.

La enfermera santiaguera Adria Martínez Fornés es de baja estatura pero gigante en su actuar cuando queda al frente de la familia por la ausencia de su esposo José Antonio Peralta Acosta, especialista de Primer Grado en Higiene e Epidemiología, quien ha viajado en dos ocasiones al exterior a luchar contra mortíferas epidemias, en 10 años que llevan juntos.

Nunca se ha detenido a contarlos, pero el cubano Dany Santiesteban Yaqui debe completar varios kilómetros en su rutina diaria de alimentar la fragua, sacar brasas, introducir las cunas con las bandejas y vigilar el proceso de cocción.

Sí, así mismo es, aunque usted no lo crea la pandemia de COVID-19 también tiene cosas buenas como, por ejemplo, aprendimos a lavarnos las manos de forma casi científica, para eliminar lo más posible los gérmenes que traemos de la calle.

Noel Ymber y  Ángel Despaigne viven en la ciudad de Santiago de Cuba y en plena primavera de la COVID-19 se convirtieron en el atractivo de su comunidad, al rescatar tierras aledañas a su edificio y convertirlas en suelos agradecidos y cultivados con sus manos, recursos y ayuda de vecinos.

Este 2020 sorprendió a los Juegos Florales de Guanabacoa con la noticia de una pandemia mundial y la necesidad de encontrar una vía para mantener la tradición. La solución fue volcarse a la celebración virtual y la extensión, de manera excepcional, desde el pasado primero de mayo hasta el día 31.

El coronel José Ximénez de Sandoval, jefe español en el combate de Dos Ríos el 19 de mayo de 1895, al percatarse de que tenía en su poder el cadáver de José Martí veló porque el “presidente de los mambises” no fuera rescatado y bajo un fuerte aguacero emprendió la marcha hacia un fortín con telégrafo en el poblado de Remanganaguas para comunicar la noticia al mando superior y ganarse la notoriedad por la hazaña.

El Mejunje, digamos que por primera vez en su vida, permanece cerrado luego de que llegara a Cuba la pandemia del nuevo coronavirus. Dos meses y contando. Los artistas que normalmente lo habitan se han replegado a sus casas y el arte les nace ahora de diversas maneras.

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