Salsa de Perro, patrimonio de Caibarién

Salsa de Perro, patrimonio de Caibarién

Las ciudades, como las personas, tienen rasgos que las distinguen por el quehacer de una generación tras otra, arquitectura, música, tradiciones, leyendas y otras creaciones más que incluyen la culinaria como sucede en Caibarién con la Salsa de Perro.

Urbe costera del centro norte de Cuba, que en octubre último cumplió 189 años, muestra con orgullo la receta de un humeante caldo marinero cuya fama se extendió en todo el país a partir del segundo cuarto del siglo XX, por su agradable sabor y valores nutritivos.

Varias referencias del nacimiento de la popular receta se entrecruzan en el tiempo como que la fórmula culinaria tuvo por autor a un asiático o un negro cimarrón, pero la versión más difundida proviene de su preparación en el hotel España, abierto en 1912, en el puerto pesquero.

Cuentan que el sitio, dedicado al alojamiento, se había vuelto muy conocido en la localidad por la exquisitez de la oferta que salía de la habilidad en la cocina de Constante, uno de los propietarios, quien ofrecía una variada carta entre ibérica y criolla.

En una fría madrugada de diciembre se ubica la revelación de la leyenda de la Salsa de Perro, cuando ya estaban cerradas las puertas del restaurante del referido hospedaje, llegaron trabajadores portuarios en busca de comida que saciara su apetito y calmara la sensación, que provocaban las bajas temperaturas.

Demetrio, el otro dueño del local, fue en busca de uno de los sopones favoritos de su compañero pero la poca actividad en hora tan avanzada y la picaresca complicidad de ambos hoteleros avivó la imaginación para procurar un plato delicioso, con los ingredientes que tenían a mano.

Masas de pez perro, papas, leche, harina de trigo, ajo puerro, cebolla, ají verde, pimiento, sal, aceite y sabiduría de cocinero completaron un caldo caliente que satisfizo a los ávidos comensales, quienes asistieron así al origen de la receta.

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El hotel, muy visitado en la última centuria, no pudo sobrevivir al paso del tiempo, pero los pobladores de la también llamada Villa Blanca no dejan morir la originalidad culinaria, que los singulariza.


Caibarién se destaca por un conjunto de atributos, entre ellos la inmensa escultura de un cangrejo, realizada por el escultor cubano Florencio Gelabert; un bello malecón donde se avistan las embarcaciones convertidas en carrozas en carnaval marinero y por ser la localidad punto de partida de un largo pedraplén hacia el demandado polo turístico Cayo Santa María.

A todo ello se suma con orgullo la Salsa de Perro, receta que lleva en sÍ misma el misterio marinero de los pobladores de la agraciada comunidad.

 

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